El ministro de Economía, Martín Guzmán, anticipó que el Estado tendrá un rol muy importante para apuntalar la salida, aunque apeló a la participación de todos los sectores.


La ausencia de un plan económico integral que le de previsión al futuro de la Argentina se transformó en uno de los últimos obstáculos que afronta el Gobierno nacional para cerrar el acuerdo con los acreedores externos, con el fin de reestructurar su deuda por alrededor de 65.000 millones de dólares.

Ante esa situación, en la Casa Rosada tratan de despejar las dudas, aunque aún sin mostrar la hoja de ruta que se aplicará. Recientemente, el ministro de Economía, Martín Guzmán, se limitó a adelantar que “el estado va a tener un rol importante” en ese proceso.

“Está claro que el Estado va a tener un rol importante en generarle condiciones al sector privado, para que haya un despegue tanto a nivel de demanda como a nivel de oferta. Hay diálogo con el universo empresario y todos los sectores tienen que estar en la mesa, discutiendo lo que va a ser la salida de una situación que es dura y continúa”, planteó el funcionario.

REUTERS/Agustin Marcarian

El ministro encargado de llevar adelante la negociación con los acreedores externos remarcó que en la fase pospandemia primará “el pragmatismo”.

Hay que tener flexibilidad, saber adaptarse a las circunstancias. Lo más importante, en un contexto de doble crisis, es proteger el trabajo y la producción y a las divisas que la Argentina genera. Hay múltiples caminos y no hay por qué condenar a la flexibilidad y al pragmatismo. Nosotros eso lo vemos como una virtud y no como un problema”, indicó.

Sus palabras no fueron casuales. Por estos días, los que miran a la Argentina desde Wall Street quieren saber qué hará la administración de Alberto Fernández para garantizar la recuperación y para pagar sus compromisos.

“Uno de los obstáculos que podrían estar comprometiendo el cierre definitivo del proceso de negociaciones para la restructuración de dude es la poca certidumbre en cuanto a las perspectivas de reactivación de la economía argentina, particularmente en relación con la ausencia de un plan económico que tendría lugar el ‘día después’ de lo que será el paso destructivo de la pandemia Covid-19, plantearon desde la consultora Torino Economics, con sede en Nueva York.

Ante esas crecientes dudas, las miradas de los inversores y de los analistas económicos se centran en algunas de las variables más preocupantes, como la del creciente déficit fiscal y la acelerada emisión monetaria.

Al respecto, advierten que esa situación podría “poner en tensión la frágil sostenibilidad de las finanzas públicas del país, comprometiendo así, en el mediano y largo plazo, la capacidad de pago a los acreedores de deuda bajo las nuevas condiciones ofrecidas”.

El propio Guzmán reconoció los riesgos: aclaró que la ayuda para los sectores más vulnerables frente a la debacle que instaló la pandemia se financió con emisión monetaria y con emisión de deuda en moneda local y describió “la torta se ha achicado y estamos viviendo económicamente con lo nuestro. Nada es gratis en la economía”.

Por lo pronto, en Torino Economics creen que el déficit primario (sin contemplar los compromisos financieros) se elevará hasta representar el 5,3% del Producto Interno Bruto (PIB) y por ello reiteraron que “resulta primordial establecer una ruta clara de recuperación económica para retomar el sendero del crecimiento sostenido y brindar confianza en los mercados para lograr acuerdos que garanticen la sostenibilidad financiera del país”.

Los analistas consideran que, hasta ahora, la Casa Rosada develó gradualmente lo que sería un plan basado en cuatro pilares fundamentales, que podrían asimilarse a una versión adaptada del “New Deal”, el pacto económico que tuvo lugar luego de la gran depresión de finales de los años 30 del siglo XX en Estados Unidos.

Por lo pronto, se estima que ese paquete de medidas incluirá una moratoria impositiva, aduanera y de seguridad social; el financiamiento a tasas subsidiadas; el incentivo al consumo a partir de la implementación de planes de asistencia y el desarrollo de obras públicas. Incluso, el planteamiento de una reforma tributaria.

Las observaciones de Wall Street se conocen mientras en la Casa Rosada aceleran las gestiones para definir el plan, por ahora también de emergencia, con el que buscarán apuntalar la recuperación económica tras la cuarentena contra el coronavirus.




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