La diva se refirió a su relación con el artista plástico, que vive en Miami, y a quien no ve desde que se casó, en diciembre del año pasado.


El matrimonio de Moria Casán y el artista plástico Humberto Poidomani despierta curiosidad entre el público, sobre todo, porque desde que se casaron en Florencia (Italia), en diciembre del año pasado, no se volvieron a ver y viven separados por miles de kilómetros.

Invitada a “PH, Podemos hablar”, el ciclo que se emite los sábados por la noche por Telefe, ayer la diva despejó algunas dudas sobre cómo es su relación amorosa a la distancia.

Moria Casan se casó en diciembre de 2019 con su esposo y no lo volvió a ver.

“Poidomani es todo lo que está bien. Ayer, por ejemplo, nos orgasneamos con la literatura. Me dijo que estaba leyendo de vuelta ‘La Metamorfosis’ de Kafka. Y, cuando él me dice eso, yo me toco”, empezó contando “la One” para sorpresa de todos los presentes.

No obstante, cuando los invitados al programa cuestionaron el hecho de que se excite y se satisfaga con solo saber que el otro se enfoca en la literatura, Moria aclaró: “Yo estuve con él una semanita en Florencia (antes del casamiento) y, ahí sí compartimos habitación. Pero en Roma no”.

El artista plástico Humberto Poidomani vive en Miami.

La diva explicó que su marido vive actualmente en Miami (los Estados Unidos) y que solo pasaron juntos 15 días previos a la boda durante un viaje por Italia.

“Yo me casé un sábado y el domingo me volví para la Argentina. ¡Me casé y me separé!”, dijo Casán en medio de un ataque de risa. Y confirmó que no ve a su esposo precisamente desde el 28 de diciembre de 2019. “El otro día le dije: ‘Mirá que no nos vamos a ver nunca más, baby’”. El me contestó: ‘Sos una bruja, mal’. Se lo dije y le quedó dando un manijote terrible”, explicó la diva.

Solo pasaron juntos 15 días previos a la boda durante un viaje por Italia.

Finalmente, como para darle un cierre a su divertida confesión, Moria concluyó: “La cuestión es esta: me casé, me separé y estoy divina porque nos orgasneamos intelectualmente.”

La madre de Sofía Gala conoció a Poidomani hace años, cuando él era propietario de algunas discotecas porteñas. Pero en octubre del año pasado ambos se reencontraron y comenzaron una relación amorosa que, al cabo de dos meses, se coronó con una boda “a la italiana”, aprovechando un viaje por Europa.

“Fue una unión neologística, a un maravilloso hombre al cual admiro”, dijo la diva en ese momento. “Me uní a un artista forever con separación momentánea porque vivimos en diferentes países”, agregó.

Para Casán, fue una “unión neologística”, con “un maravilloso hombre” al cual admira.

El casamiento se realizó en la terraza de unos amigos y la fiesta se llenó de personas que Moria no conocía, pero que, según explicó en aquel entonces, era gente “divina”, entre los que se encontraban intelectuales, pintores, escritores y directores de orquesta.

Los testigos de ese, para muchos inesperado, momento, fueron su asistente personal, Galo Sotto, y la especialista en psicología del arte, Cristina Canzio. El vestido que lució Casán estaba inspirado en el cuadro “Apocalipsis Nice”, del propio Poidomani.

La diva pensaba que iba a poder visitar a su marido con más frecuencia, pero sus planes fueron interrumpidos por el brote del Covid-19.

“Es una unión espiritual. Fue una hermosa ceremonia con gente divina en una casa de Florencia. Todo perfecto”, aseguró luego de que se conociera la noticia de la boda.

Claro que, en un principio, la diva pensaba que iba a poder visitar a su marido con más frecuencia. Pero sus planes, lamentablemente, fueron interrumpidos por el brote del Covid-19, que imposibilitó el reencuentro. Pese a todo, Casán como Poidomani saben ingeniárselas para trascender la distancia y mantener el fuego de la pasión.




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