El historiador israelí realizó un análisis futurista sobre cómo se encontrará la sociedad luego de la pandemia.


En una interesante entrevista con The Financial Times, el historiador israelí Yuval Noah Harari reconoció que “la humanidad enfrenta una crisis global. Tal vez la más grande de nuestra generación. Las decisiones que la gente y los gobiernos tomen en las próximas semanas … no sólo formatearán nuestro sistema de salud, sino también nuestra economía, nuestra política y nuestra cultura”.

El artículo publicado por el diario británico hace hincapié en cómo será el mundo luego de que pase la pandemia del coronavirus. En este sentido, Harari pide “tener en cuenta las consecuencias de largo plazo de nuestras acciones”.

A su vez, el gurú asegurá que hay que preguntarnos “no sólo como superar la amenaza inmediata, sino también en qué clase de mundo viviremos cuando pase la tormenta”, porque “viviremos en un mundo diferente”.

El autor explica que las actuales técnicas de vigilancia permiten a los gobiernos apoyarse en sensores ubicuos y algoritmos en vez de espías humanos. (Foto: EFE/ Andreu Dalmau)

El autor de “De animales a dioses”, “Homo Deus” y “21 lecciones para el siglo 21”, advierte que: “Si no somos cuidadosos, la epidemia puede marcar un hito en la historia de la vigilancia, no tanto porque podría normalizar el despliegue de herramientas de vigilancia masiva en países que hasta ahora las han rechazado, sino más bien porque representa una dramática transición de vigilancia ‘sobre la piel’ a vigilancia ‘bajo la piel’”.

En la extensa nota, el autor explica que las actuales técnicas de vigilancia permiten a los gobiernos apoyarse en sensores ubicuos y algoritmos en vez de espías humanos y que en la batalla contra el coronavirus se han desplegado nuevas herramientas.

“El enojo, la alegría, el aburrimiento y el amor son fenómenos biológicos, como la fiebre y la tos. La misma tecnología que identifica un estornudo puede identificar una sonrisa“, dice Harari y comenta: “Si los gobiernos y las corporaciones empiezan a acumular nuestros datos biométricos en masa, llegarán a conocernos mejor que nosotros mismos y podrán no sólo predecir nuestros sentimientos, sino también manipularlos y venderlos, lo que quieran: sea un producto o un político”.

El uso masivo de esas técnicas permitirá en un futuro cercano que gobiernos y corporaciones sepan si una persona está enferma (Foto: REUTERS/Henry Nicholls/File Photo)

Sostiene que el uso masivo de esas técnicas permitirá en un futuro cercano que gobiernos y corporaciones sepan si una persona está enferma, antes que la propia persona, y dónde y con quiénes estuvo.

Sobre el accionar de la sociedad dice que: “Un pueblo motivado y bien informado es mucho más poderoso y efectivo que un pueblo vigilado e ignorante”.

Y sostiene que el lavado de manos es “uno de los más grandes avances en la historia de la higiene”, que salva millones de vidas cada año, pero cuya importancia fue descubierta recién en el siglo XIX, al punto que antes ni siquiera médicos y asistentes sanitarios se lavaban las manos incluso después de una operación. Gente bien informada se lava las manos, dice, porque entiende porqué debe hacerlo.

En cuanto a la opción entre aislamiento nacionalista y solidaridad global, Harari afirma que así como la pandemia y la crisis económica resultante son “problemas globales”, sólo pueden ser resueltos mediante la cooperación global. Y finaliza afirmando que es necesario compartir la información, que define como “la gran ventaja de los humanos sobre un virus”.




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