Más de 1300 convictos escaparon de las prisiones de San Pablo, y menos de la mitad pudieron ser recapturados.


Al menos 1.350 presos se fugaron el lunes de tres cárceles de San Pablo, Brasil, tras una serie de motines. Los prisioneros comenzaron con las revueltas para manifestarse contra las restricciones de visitas y salidas temporales, motivadas por los intentos de combatir el avance del coronavirus.

Los escapes se produjeron el lunes en las prisiones de Mirandopolis, Monagua, Tremembé y Porto Feliz, todas ellas de régimen semiabierto, después de que se informara a los presos que el permiso de salida previsto para este martes se había cancelado. En estas instalaciones penitenciarias hay más de 34 mil detenidos que tienen derecho a salir a trabajar o estudiar durante el día, así como a cinco permisos de salida más largos en todo el año.

“La medida fue necesaria, puesto que el beneficio abarcaba a más de 34.000 presos de régimen semiabierto que, a su vuelta a la cárcel, podrían haber propagado el coronavirus en una población vulnerable”, explicó el Gobierno de San Pablo.

La Secretaría de Administración Penitenciaria aseguró que “la situación ya está controlada” en las cárceles de Mongaguá, Tremembé y Porto Feliz. En tanto, las autoridades brasileñas informaron que agentes de la Policía Militar y de los centros penitenciarios han logrado localizar y detener a 526 de los casi 1500 presos fugados, mientras tratan de “determinar el número exacto de fugitivos”.

Coronavirus en Brasil: rebelión en las cárceles, motines y fugas masivas (Foto: Lucas Lacaz/AFP)

Por su parte, el Gobierno de Bolivia reforzó la seguridad en su frontera con Brasil por si los presos fugados intentan cruzar al país vecino. “Estamos en esta cooperación”, afirmó el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, según informa el diario boliviano ‘La Razón’.




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