El el marco del Día Internacional de la Mujer, una misa convocada por la Iglesia en Luján reunió a una multitud que marchó en contra del proyecto de ley que buca la legalización del aborto y que fue anunciado por el presidente Alberto Fernández y será enviado al Congreso en los próximos días.

"Millones de argentinos y argentinas, creyentes y no creyentes, tienen la profunda convicción de que hay vida desde la concepción", afirmó en su homilía el monseñor Oscar Ojea, presidente del Episcopado argentino. "Es injusto y doloroso llamarlos antiderechos o hipócritas", agregó.

El religioso aludió al discurso de Fernández cuando al anunciar el envío del proyecto ante la Asamblea Legislativa el 1 de marzo consideró hipócrita negar que "el aborto sucede". En Argentina el aborto solo está permitido en casos de violación o cuando esté en riesgo la vida de la mujer, según lo establecido en el Código Penal desde 1921.

Una multitud escuchó la homilía desde la explanada de la Basílica en medio de pancartas y pañuelos celestes. Este color se contrapone al verde del pañuelo de los movimientos feministas que anunciaron una huelga de mujeres y movilizaciones para el lunes.

"Toda vida vale para nosotros, por eso estamos a los pies de nuestra señora de Luján", dijo a AFP Verónica Jiménez, entre los manifestantes. Cerca de ella Gabriel Mayer se declara católico devoto. "Mi mamá me quiso abortar pero ella encontró otra solución: la vía de la adopción", dijo.

El tema ha dividido a la sociedad argentina entre celestes y verdes con igual pasión. Monseñor Ojea pidió que "el diálogo sea el camino de los debates sociales desde el respeto y no desde la dialéctica emocional de quien se impone y silencia al que piensa y siente distinto".