La periodista entrevistó al cantante imputado por "doble homicidio culposo agravado" y se vivió un momento tenso al aire.


El lunes comenzó “Crónicas de la tarde”, el ciclo de investigación policial que conduce Mónica Gutiérrez por “El Trece”. Y en el primer programa, la periodista entrevistó al cantante Rubén “El Pepo” Castiñeiras, detenido por “doble homicidio culposo agravado por conducción imprudente”.

“El Pepo” habló desde su casa ya que cumple prisión domiciliaria, y protagonizó un fuerte ida y vuelta con Gutiérrez. “Lo que dijo Romina Cándia (la corista que viajaba en la Honda CRV en el asiento del acompañante) es que manejabas tomando vodka. Que te servía traguitos de vodka y que iban consumiendo alcohol. Y cuando te hicieron la pericia te encontraron rastros de cocaína”, le recordó la conductora.

Está bien, pero solo tomé unos sorbos. Eso no indica que estaba en un estado deplorable ni que no podía manejar. Diez minutos antes, hablé por teléfono con una persona que no manifestó que yo estuviera mal. Entré en el parador Atalaya y nadie manifestó que haya estado mal. Yo no tenía la intención de matar a mis amigos, ni mucho menos”, se defendió el cantante.

Luego, el cumbiero agregó: “Yo en ningún momento tuve problemas para manejar. En el momento del accidente mi maniobra es esquivar y preservar“.

Mónica Gutiérrez enfrentó a “El Pepo” en vivo. (Captura)

“¿Esquivar qué?”, le retrucó la periodista. “Evitar chocar de frente”, respondió Castiñeiras. “¿Chocar contra quién? No había otro vehículo ni se encontró un animal golpeado…”, insistió Gutiérrez.

“No, porque yo esquivo. A mí a unos 15 metros adelante se me presentó una figura, que no sé decir qué animal, si era un perro, un carpincho, una liebre, un conejo. No sé lo que era, pero se vio como una figura. Cuando intento esquivar siento el impacto y después lo único que recuerdo son ruidos”, respondió el cantante.

Ante esto, Gutiérrez lanzó duras palabras: “Probablemente no estabas enajenado por el alcohol, estabas tomando unos tragos de vodka, pero bastan unos pocos tragos de alcohol para disminuir los reflejos. Vos estabas manejando a 139 kilómetros por hora la ruta, bajo una niebla que no permitía ver cinco metros adelante, tomando vodka y con restos de cocaína en la orina, según dice en la causa”.

Yo puedo decir que estaba bien en el momento de manejar. No estaba mal”, sentenció Castiñeiras. Y Mónica Gutiérrez se diferenció: “Pero uno no está bien o mal. Esta con o sin el consumo, porque yo puedo decir que ahora estoy bien o sentir que tengo plenitud en mi consciencia, pero tengo los reflejos disminuidos. El que mide quién está bien es el control de alcoholemia, no la auto percepción”.




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