La imagen es recurrente en casi cualquier hogar: un niño pequeño descubre un par de calzado de adulto, introduce sus pies en esa estructura enorme y avanza a tropiezos por el pasillo. Aunque para los padres suele resultar una escena graciosa o simpática, desde la psicología infantil ese andar vacilante constituye una herramienta fundamental de aprendizaje.
Entre los dos y los cinco años, el desarrollo cognitivo se ve impulsado por la consolidación del juego simbólico, esa capacidad de "hacer como si" que permite transformar objetos cotidianos en soportes para la fantasía. Al respecto, el psicólogo Javier de Haro explicó que durante esta etapa los menores prueban papeles que reconocen en su entorno más cercano y comparan sus propias habilidades con las que atribuyen a las figuras de referencia.
La explicación de la psicología.(Canva)
Un ensayo general de la identidad y las normas sociales
Los zapatos poseen una carga social y afectiva sumamente clara en la rutina familiar: marcan el momento de salir de casa, ir a trabajar, hacer las compras o regresar al hogar. Al ponérselos, el niño no solo se disfrazas, sino que ensaya normas de convivencia, turnos y hábitos de conducta.
Los especialistasseñalan que este comportamiento cumple diversas funciones en la infancia:
Representación de roles: Permite proyectar funciones adultas y comprender el mundo que lo rodea desde una posición de control lúdico.
Separación gradual de identidades: Ayuda a distinguir el "yo" infantil de las figuras parentales a través de la exploración física.
Procesamiento de vivencias: Al recrear apuros, llamadas telefónicas o gestos de cuidado, el menor exterioriza y ordena la dinámica que observa diariamente en su casa.
Niño se prubea los zapatos de su papá.(Canva)
Para acompañar este proceso, los expertos sugieren despejar el espacio para evitar caídas con modelos inestables, no intervenir corrigiendo la historia y realizar preguntas abiertas que alimenten la creatividad del niño. Asimismo, enfatizan que ponerse el calzado del padre o de la madre no constituye un motivo de diagnóstico ni revela una fijación de carácter, por el contrario, la elección de los objetos suele cambiar de una tarde a otra dentro de un abanico dinámico de exploración.
¿Cómo influye en el cerebro? La función de las neuronas espejo y la motricidad fina
Desde la perspectiva de la neuropsicología y la pediatría del desarrollo, este tipo de imitación lúdica activa un entramado complejo de procesos perceptivos y motores. El acto de calzarse un objeto desproporcionado estimula el sistema de neuronas espejo, ubicadas en la corteza premotora y parietal, las cuales se disparan tanto cuando un individuo ejecuta una acción como cuando observa a otro realizarla. Este mecanismo cerebral es la base biológica del aprendizaje por imitación, la empatía y la decodificación de intenciones sociales.
Los psicólogos explican qué signfica este comportamiento.(Canva)
Por otra parte, desde el punto de vista del desarrollo biomecánico, caminar con una prenda sobredimensionada exige un reajuste constante del centro de gravedad. Esto obliga al sistema nervioso a enviar señales correctivas a través del sistema propioceptivo y vestibular, promoviendo el cálculo del esquema corporal, la coordinación visomotora y la planificación del movimiento en el espacio. Cuando la escena se combina con el relato verbal, se integran además las áreas del lenguaje, fortaleciendo la memoria autobiográfica en construcción.