Las señales de que tu pareja ya no está feliz en la relación, según los psicólogos
La especialista Silvia Severino enumeró cinco patrones de conducta que anticipan la desconexión emocional y el desgaste del vínculo.


Las relaciones de pareja atraviesan diversas fases a lo largo del tiempo. Las exigencias laborales, las dinámicas familiares y el estrés cotidiano suelen introducir tensiones en la convivencia que, de no gestionarse a tiempo, pueden derivar en un distanciamiento paulatino. Esta desconexión afectiva rara vez ocurre de la noche a la mañana; por el contrario, suele manifestarse a través de sutiles cambios de conducta que advierten sobre la pérdida de bienestar en el vínculo.

Frente a esta problemática, la psicóloga Silvia Severino detalló los cinco comportamientos clave que delatan cuando una persona ha dejado de sentirse a gusto en su relación.

Según la especialista, los indicios de distanciamiento suelen repetirse indistintamente del género y actúan como señales de alarma para intervenir mediante el diálogo y la empatía:

Para evitar que la brecha se profundice, Severino sugiere abordar la situación con franqueza, evitar caer en dinámicas de culpabilización recíproca y considerar la terapia de pareja si el canal de comunicación se encuentra bloqueado.

Desde el campo de la terapia sistémica y la psicología del apego, el fenómeno descrito por Severino se encuadra dentro de lo que los clínicos denominan divorcio emocional o desvinculación afectiva previa.

Antes de que se concrete una separación formal o verbalizada, la mente humana suele iniciar un proceso de repliegue defensivo. Al percibir que la relación genera frustración o malestar sostenido, el sistema de apego del individuo activa mecanismos de desactivación emocional: disminuye la respuesta oxitocinica vinculada a la empatía y la contención, y aumenta los niveles de cortisol ante la presencia del otro.
Este proceso neurobiológico explica por qué los pequeños gestos cotidianos se vuelven cada vez más esporádicos: el cerebro deja de procesar a la pareja como un "refugio seguro" y pasa a percibirla como una fuente de tensión, haciendo imprescindible una intervención terapéutica precoz para revertir el desapego.