Mercè Boada Rovira, experta neuróloga: "Hay que vigilar cuando una persona mayor no recuerda las fechas con facilidad o pierde el hilo de las conversaciones"

La especialista en Alzheimer detalla los primeros signos del deterioro cognitivo leve. La importancia del diagnóstico precoz y cómo proteger la salud cerebral.

Mercè Boada Rovira, experta neuróloga: "Hay que vigilar cuando una persona mayor no recuerda las fechas con facilidad o pierde el hilo de las conversaciones"
La especialista habló sobre los comportamientos a los que hay que prestarle atención. (Gentileza)
20 de septiembre de 2026, 15:46

El envejecimiento de la población y el incremento en la expectativa de vida plantearon nuevos desafíos en el ámbito de la salud médica preventiva. Entre las afecciones neurológicas que más preocupan a las familias destaca el Alzheimer, considerado la principal causa de demencia a nivel global.

En el marco de las actividades de concienciación sobre la salud mental en adultos mayores, la neuróloga y cofundadora de Ace Alzheimer Center, Mercè Boada Rovira, alertó sobre la importancia de identificar a tiempo las primeras manifestaciones del Deterioro Cognitivo Leve (DCL) para no normalizar cambios de conducta atribuyéndolos únicamente al paso de los años.

Silvia Alonso, abogada: "Si una persona estuvo más de 30 años en una obra social, cuando se jubile se podría quedar en esa obra social"

Silvia Alonso, abogada: "Si una persona estuvo más de 30 años en una obra social, cuando se jubile se podría quedar en esa obra social"

"El DCL no es una sentencia de demencia, pero tampoco debemos atribuir determinados olvidos simplemente a la vejez", destacó la especialista, remarca que una detección temprana otorga mayor margen de acción y alternativas terapéuticas para ralentizar el avance de la enfermedad.

Pérdida de la memoria en la vejez.
Pérdida de la memoria en la vejez. (Canva)

Las señales de alerta que no deben pasarse por alto

El Deterioro Cognitivo Leve afecta a una porción significativa de la población mayor de 65 años. A diferencia de los olvidos cotidianos y esporádicos, esta condición se manifiesta mediante pequeñas fallas frecuentes en la memoria reciente y en el procesamiento del lenguaje que alteran la fluidez habitual de la persona.

Entre los indicios principales a los que el entorno familiar debe prestar atención destacan:

  • Dificultad con las fechas: Perder la noción del día de la semana, del mes o de eventos temporales cercanos con facilidad.
  • Pérdida del hilo conversacional: Interrumpir el flujo de una charla por olvidar lo que se estaba diciendo o perder la capacidad de seguir una trama.
  • Olvido de nombres cotidianos: Dificultad para recordar nombres de personas muy allegadas, familiares o herramientas de uso diario.
  • Cambios en el comportamiento: Modificaciones sutiles en el carácter, apatía o desorientación en trayectos habituales.

Detectar estas manifestaciones iniciales mediante herramientas de cribado médico y evaluaciones neuropsicológicas permite diferenciar entre el desgaste biológico esperable y un cuadro clínico que requiere intervención médica.

La clave es ejercitar la memoria por parte de los adultos mayores.
La clave es ejercitar la memoria por parte de los adultos mayores. (Canva)
Aurelio Rojas, cardiólogo: "Nuestro cuerpo absorbe muy mal la curcuma, se metaboliza rápido, pero la industria encontró una solución al problema de esta absorción"

Aurelio Rojas, cardiólogo: "Nuestro cuerpo absorbe muy mal la curcuma, se metaboliza rápido, pero la industria encontró una solución al problema de esta absorción"

Hábitos para preservar la salud cerebral

Preservar la reserva cognitiva exige un abordaje integral que combine la estimulación mental con la actividad física y la interacción comunitaria. Según detallan los consensos neurológicos, la incorporación de hábitos saludables desde etapas tempranas refuerza la conectividad neuronal y ofrece mayor resistencia frente a los procesos degenerativos.

Entre las recomendaciones principales para proteger la función cerebral figuran:

  • Entrenamiento mental continuo: Realizar ejercicios de memoria, lectura diaria, cálculo mental, escritura manual o el aprendizaje de nuevas habilidades e idiomas.
  • Ejercicio físico regular: Combinar caminatas a ritmo sostenido (al menos 30 minutos diarios sin pausas), natación o bicicleta con rutinas de fuerza adaptadas.
  • Vida social activa: Mantener redes de contacto con amigos, familiares y agrupaciones comunitarias para evitar el aislamiento emocional.
  • Control nutricional y cardiovascular: Mantener una dieta equilibrada rica en nutrientes protectores y monitorear la presión arterial y la glucemia.

Adoptar un enfoque preventivo resulta determinante para acompañar el envejecimiento con calidad de vida y autonomía.