El deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas representan uno de los mayores desafíos para la medicina moderna. A menudo percibidas como una consecuencia inevitable del paso del tiempo o como un destino puramente genético, la evidencia científica reciente demuestra que gran parte de los factores de riesgo son modificables a través del estilo de vida.
En ese sentido, el médico clínico egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Gustavo Marzetti, advirtió sobre la importancia de la prevención temprana: "¿Sabías que casi la mitad de las causas de demencia o Alzheimer son prevenibles? Este tipo de enfermedades se produce por la acumulación de proteínas en el sistema nervioso central llamada beta-amiloide y tau. Esta acumulación comienza a partir de los 40 años en forma silenciosa y se manifiesta recién a partir de los 60 o 65 años".
Demencia.(Canva)
Pilares de prevención: entrenamiento físico, estimulación y hábitos saludables
Para desacelerar este proceso y preparar al cerebro para un envejecimiento saludable, el profesional remarcó que es necesario estimular las conexiones interneuronales (sinapsis) décadas antes de la aparición de los primeros síntomas.
Entre las recomendaciones principales detalladas por el médico figuran:
Estimulación cognitiva y social: Involucrarse en actividades complejas como aprender idiomas, tocar instrumentos musicales, leer y mantener una vida social activa, combatiendo el aislamiento.
Cuidado sensorial: Corregir a tiempo los déficits auditivos y visuales, ya que la falta de estímulos del entorno acelera la desconexión neuronal.
Entrenamiento de fuerza muscular: El ejercicio físico de fuerza favorece la liberación de mioquinas y estimula la síntesis del factor BDNF, una proteína crucial para el crecimiento y mantenimiento neuronal.
Eliminación de tóxicos y control metabólico: Erradicar el tabaquismo y el consumo de alcohol, controlar la hipertensión arterial, la diabetes, la glucemia y reducir al mínimo el consumo de alimentos ultraprocesados.
Salud emocional y descanso: Tratar la ansiedad, la depresión y cuidar la calidad del sueño (dormir de 7 a 9 horas), vital para la eliminación de desechos metabólicos cerebrales.
CÓMO PREVENIR LA DEMENCIA Y EL ALZHEIMER 🧠🛡️
El Dr. Gustavo Marzetti (UBA) explica por qué el 45% del riesgo es modificable. La acumulación silenciosa de proteínas desde los 40 años, la importancia del entrenamiento de fuerza (BDNF) y la reserva cognitiva. pic.twitter.com/9qfPcWl2fO
El mecanismo neurobiológico: reserva cognitiva, aclaramiento glinfático y BDNF
Desde la perspectiva de la neurología y la fisiopatología, el fundamento de estas recomendaciones radica en la capacidad del cerebro para generar plasticidad neuronal y protegerse del daño proteico. La acumulación extracelular de placas de beta-amiloide y los ovillos neurofibrilares de proteína tau interrumpen la comunicación sináptica y provocan la muerte celular. Sin embargo, realizar actividades intelectualmente desafiantes genera lo que la neurociencia denomina reserva cognitiva, una red de conexiones redundantes que permite al cerebro seguir funcionando con normalidad a pesar de las lesiones estructurales.
Las causas de estas enfermedades típicas en la adultez.(Canva)
Por otro lado, el ejercicio de fuerza actúa directamente sobre la expresión del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés). Esta molécula estimula la neurogénesis en el hipocampo, zona clave para la memoria, y fortalece las comunicaciones interneuronales.
Finalmente, el sueño profundo activa el sistema glinfático, un mecanismo de limpieza vascular que drena el líquido cefalorraquídeo para barrer los agregados de beta-amiloide acumulados durante la vigilia, reconfirmando que la salud cerebral de la vejez se construye activamente desde la adultez.