En la rutina cotidiana de la segunda mitad del año, el estrés acumulado, las exigencias laborales y los desvelos habituales suelen desencadenar alteraciones transitorias en los patrones de descanso. El desajuste de horarios, la alteración en las comidas y la constante exposición nocturna a dispositivos electrónicos provocan que el reloj biológico requiera un período de adaptación para volver a sincronizarse.
En este contexto, la directora médica de la compañía biofarmacéutica Takeda, Daniela Rivero, advirtió sobre el impacto que produce la privación prolongada de descanso: "Una falta de sueño mantenida puede repercutir en el comportamiento, la atención y el aprendizaje". La especialista subrayó la importancia de la regularidad de horarios, especialmente durante el regreso a las clases en la infancia, y recordó que "la falta de sueño puede afectar a la atención, la memoria, el estado de ánimo, el rendimiento y la capacidad de reacción".
La falta de sueño puede ser muy perjudicial para la salud.(Canva)
Pautas de higiene del sueño y cuándo consultar
Para reajustar los ritmos circadianos de forma progresiva, los profesionales de la salud recomiendan aplicar una serie de hábitos clave:
Fijar un horario estable: Mantener una hora constante para levantarse ayuda a reordenar el reloj interno.
Luz natural y actividad física: Exponerse a la luz del sol durante el día y recuperar rutinas de ejercicio fortalece el ciclo de vigilia y sueño.
Desconexión digital: Reducir la exposición a pantallas e iluminación intensa antes de acostarse para estimular la producción natural de melatonina.
Control de las siestas: Evitar descansos diurnos prolongados o tardíos que impidan conciliar el sueño por la noche.
Insomnio.(Canva)
La especialista aclaró que no es necesario alarmarse por unos días de desvelo tras el período vacacional. Sin embargo, si la dificultad para conciliar el descanso o la somnolencia diurna persisten en el tiempo y afectan el rendimiento cotidiano, resulta indispensable consultar con un profesional para descartar condiciones como la apnea o la narcolepsia mediante estudios específicos.
¿Qué ocurre en el cerebro? La regulación melatonínica y la consolidación de la memoria
Desde la perspectiva de la neurobiología y la medicina del sueño, la falta de descanso continuo compromete procesos neurológicos y metabólicos esenciales. El ritmo circadiano está regulado por el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, la estructura encargada de sincronizar la segregación de melatonina a través de la glándula pineal en respuesta a la ausencia de luz. La exposición tardía a la luz azul de los monitores inhibe esta señal química, retrasando la fase de sueño.
Cómo afecta el insmonio.(Canva)
Asimismo, durante la fase del sueño profundo (NREM) y REM, el cerebro activa el sistema glinfático para eliminar residuos metabólicos y lleva a cabo la consolidación sináptica, proceso mediante el cual las vivencias del día se transforman en memoria a largo plazo. Cuando esta fase se acorta de forma persistente, se deteriora la plasticidad cerebral en áreas como la corteza prefrontal y el hipocampo, lo que incrementa el riesgo de accidentes, altera la regulación del estado de ánimo y favorece el desarrollo de desórdenes metabólicos y cardiovasculares.