El hallazgo fue realizado por científicos de la Universidad de Coimbra. Al menos el 20% de los animales estudiados había ingerido el material.


Científicos detectaron por primera vez restos de microplásticos en la cadena alimentaria de los pingüinos de la Antártida. El hallazgo fue realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Coimbra, en Portugal, y publicado este miércoles por la revista Scientific Reports. De acuerdo con los expertos, se trata de una situación “alarmante“.

Penguins come ashore in Neko Harbour, Antarctica.

El descubrimiento fue posible gracias al análisis de las heces de los pingüinos. Por medio del mismo, los especialistas buscaron detectar la presencia microplásticos en su organismo, un material contaminante que no es biodegradable.

Para su sorpresa, al menos el 20% de las muestras estudiadas contenían restos de piezas de plástico, con partículas de menos de 5 milímetros de volumen. Además, debido a que éstas eran de distinto tipo y color, confirmaron la existencia de una gran variedad de posibles fuentes.

Ejemplo de microplásticos aislados de excrementos de pingüinos y analizados con u -FTIR. ( A ) fragmento de poliéster azul; ( B ) película de polietileno transparente; ( C ) Fibra de poliacrilonitrilo transparente ( D ) Fibras de poliéster mezcladas; ( E ) Fragmento de poliacrilato azul y ( F ) Película de rayón transparente. Barras de escala = 1 mm. (Para la interpretación de las referencias al color en esta leyenda de la figura, se remite al lector a la versión web de este artículo).

Ante esta realidad, sostuvieron la necesidad de una “evaluación adicional de los niveles de microplásticos en esta región sensible del planeta”, y de la realización de un mayor número de investigaciones sobre sus efectos en pingüinos y otros organismos en la red alimentaria marina antártica.

Filipa Bessa, una de las científicas que participó de la investigación, sostuvo que la llegada de estas pequeñas piezas de plástico al continente helado plantea un escenario “alarmante”.

Acerca de sus potenciales orígenes, consideró: “La principal categoría de microplásticos registrados fueron microfibras, que pueden ser el resultado de lavar ropa o de la fragmentación de redes y cuerdas de la industria pesquera desechadas en los océanos”.

Sitios donde se tomaron muestras

Según el estudio, los microplásticos podrían llegar al continente a través de tres rutas distintas: desde actividades humanas locales, desde fuera de la Antártida en la atmósfera o por circulación oceánica o biotransporte por organismos que migran desde aguas más al norte.

En tanto, José Xavier, otro de los especialistas que intervino en la investigación, remarcó al impacto medioambiental que estos materiales pueden causar en la región. “Los microplásticos pueden generar efectos tóxicos en los animales marinos”, sostuvo, y remató: “Todavía desconocemos lo que podrán provocar en el resto de la fauna que habita la Antártida”.




Comentarios