En el marco de un nuevo aniversario del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, Omar De Felippe, director técnico de Atlético Tucumán, recordó en una entrevista en F360 su experiencia en la Guerra de Malvinas y los duros momentos antes del regreso a la Argentina.

“En los últimos tres días nosotros fuimos al frente cuando ya los ingleses venían avanzando y a los tres días se firmó el rendimiento. Nosotros hicimos un contrataque, la compañía A del regimiento de La Tablada. Estuvimos toda la noche a la intemperie con un frío tremendo esperando que nos den la orden de atacar. Combatimos muchos con mucho valor, fuimos repelidos, tuvimos que volver. Después a las 24 horas se firmó el cese del fuego y la rendición”, recordó De Felippe del momento en el que se enfrentó a los ingleses.

Cuando hubo que ir al combate los que estaban al lado no tuvieron ni una duda, cuando hubo que levantar los heridos no hubo ni una duda. En realidad creo que necesitábamos que esto terminara y sentimos alivio cuando volvimos a Puerto Argentino y nos pudimos encontrar con los que se habían perdido, los heridos, los que estaban más o menos bien”, comentó el entrenador “Decano”.

De Felippe hizo referencia al momento en el que tuvo que entregar su arma, al que califica como uno de los más duros: “Cuando nos volvieron a llevar al aeropuerto, en la mitad del trayecto tenias que entregar el armamento, pasaban a todos, nos desarmaban y luego nos volvían a llevar a Puerto Argentino donde nos embarcaron a nosotros en el Camberra, a otros en otros barcos. “Fue llorar cuando tenés que dejar el armamento, en realidad muchos no entregamos el armamento, en ese trayecto la fuimos desarmando en el camino y tirando al agua para inutilizar el armamento y que no le sirviera a nadie. Creo que fue una bronca grande y es el dolor de que estas entregando el armamento que fue el que resguardó tu vida”, describió.

Omar De Felippe Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las MalvinasTwitter

Además recordó una anécdota previa a la vuelta a la Argentina, “cometimos una locura, pasamos una pistola desarmada entre cuatro o cinco y una vez que pasamos el reten, a los 200 metros uno armó la pistola y descargó los doce tiros y la tiramos al agua. Fue una locura porque se vinieron al humo y casi nos limpian a todos. Fue una locura, yo creo que fue una descarga, algo inconsciente”.

Para cerrar, el héroe de Malvinas, que actualmente se desempeña como entrenador del “Decano” reflexionó sobre su experiencia, “había que buscarle la solución a todo lo que te estaba pasando, ahí no había tiempo de lamentarte o de llorar, había que buscarle una solución a las cosas”. Además agregó que, “tenés que adaptarte y seguir, no hay forma de que te quedes quieto, es como es la vida hoy”.