En las calles hay efectivos de la Policía provincial y de la Federal, que por momentos despliegan un arsenal que impresiona.


A diez días del inicio de la cuarentena, la fisonomía de la provincia es distinta. Es fácil recordar la frase: “Todo ha cambiado. Nada es igual”. Con efectivos de la Policía de la Provincia y de la Federal, que por momentos despliegan un arsenal que impresiona, se fue imponiendo el mensaje “Nadie en las calles”, tanto para la circulación de personas, como la de vehículos.

Esto, lógicamente, en el marco de las acciones preventivas desplegadas, a partir de las directivas impartidas por los Gobiernos Nacional y Provincial, en la lucha contra la pandemia del coronavirus.

Por las actuaciones de los efectivos de seguridad, no sólo hubo personas detenidas sino también autos secuestrados. Oficialmente se habla de 1.300 personas privadas de su libertad, por violar el Decreto Presidencial 297/2020, de Aislamiento Social y Obligatorio.

No es una tarea fácil sacar a las personas de la calle, todavía hay aglomeraciones en las zonas bancarias, a la mañana y a la tarde, con largas colas. Pero el escenario es distinto: la mayoría que van a los cajeros lo hacen con barbijo y la distancia del metro reglamentario, para evitar contagios.

La necesidad de la imposición “Nadie en las calles”, que debería ser una toma de conciencia en la sociedad del peligro que existe, hizo que el Secretario Judicial, Tomás Robert fuera contundente en sus definiciones.

“Existe una orden terminante del Ministro Fiscal, Edmundo Jiménez, por lo que vamos a ser inflexibles con aquellos de circulen por las calles de la ciudad, procediéndose al secuestro de los vehículos, que se encuentren en infracción a las normas de salud pública imperante”, señala Robert.

Miedo e incertidumbre

Hay miedo, incertidumbre y fácil irritación por el aislamiento. Mensajes por las redes, algunos de distensión, porque son ocurrencias de la vida cotidiana de los tucumanos. Pero, también están aquellos que lo único que hacen es generar pánico.

Y esta situación es acompañada por los precios del alcohol en gel, las verduras y los barbijos, por las nubes, porque que muchos aprovechadores quieren ganar dinero en poco tiempo. Los empresarios no hablan en público, pero por lo bajo expresan sus angustias por el futuro.

Pero en este cuadro, que merece su respeto, aparecen situaciones donde está la solidaridad. Es el caso de la fabricación de barbijos, para ser entregados a los sectores de la salud, impulsados por dos hermanas de Yerba Buena y, que se potencializó por el apoyo del ex jugador de River, Matías Kranevitter, oriundo de esa ciudad. El joven, viralizó la información y aumentaron los voluntarios para apoyar en el emprendimiento.

Por último, también está la decisión anunciada por el empresario del transporte, Jorge Berreta, a cargo de la presidencia de AETAT (Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán), que por responsabilidad social empresaria, a todos los exceptuados en el aislamiento, se los lleva sin cargo en los colectivos de toda la provincia.




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