Cuando llega la noche, y las luces del sol se apagan, los vecinos que viven en cercanías al Dique, en Tandil, comienzan a vivir una odisea. La velocidad sin límites, las carreras ilegales y la falta de controles convierten a la zona en tierra de nadie, y los accidentes viales con víctimas se volvieron en algo de todos los días.

El problema de las motos y los vehículos parece no tener fin en Tandil. El exceso en la velocidad, los ruidos molestos y la falta de la documentación se volvieron costumbre, y así lo indican las estadísticas. En esta oportunidad, fue el turno de quienes viven en la avenida Don Bosco, que presenciaron un violento vuelco que, afortunadamente, terminó sin víctimas fatales.

Así fue el vuelco en Tandil Foto: Diego Flores

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El día a día se vuelve complejo a la hora de circular, e imposible durante los fines de semana. El temor a un accidente de tránsito, las malas maniobras por parte de los conductores y la falta de seguridad vial generan un entorno dañino para quien recorre lugares turísticos como en este caso es el Dique de Tandil.

A pesar de que en la avenida Don Bosco colocaron semáforos para reducir la velocidad, los excesos y malas maniobras de conductores principiantes hacen de quienes caminan en la zona un peligro en cada minuto.

Así fue el vuelco en Tandil Foto: Diego Flores

“Es zona de cabañas, niños en bicicleta, corredores, ciclistas. Gente que pasea. Además es senda de las frecuentes maratones y carreras. Si no se toman medidas, va haber una fatalidad la cual evitarla no es tan costoso como la vida de un inocente”, estallaron a través de un comunicado los vecinos de la zona.

El drama de un vecino de Tandil por las carreras ilegales en el Dique: “Estamos solos en esto”

En diálogo con Vía Tandil, Juan Ignacio Capeans, que vive desde hace cuatro años en uno de los lugares más visitados por los tandilenses y por quienes visitan la ciudad, nos cuenta cómo son las noches en la zona.

Así fue el vuelco en Tandil Foto: Diego Flores

“El problema es de lunes a lunes ya que sistemáticamente se viola la velocidad máxima permitida y también existen picadas de motos y autos modificados que ponen en riesgo la vida de todas las personas que están en la zona”, confiesa el tandilense, que reconoce que además del temor a las carreras ilegales, están los ruidos molestos que generan los vehículos.

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A su vez, reconoce que a pesar de las normas de convivencia que existen, “el control de todo esto es nulo”, por lo que se sienten a la deriva, ya que a pesar de llamar a la policía, los mismos no pueden detener a quienes corren “picadas”.

“La ausencia por parte de controles de tránsito u operativos es notoria, cualquier día de la semana hay picadas en la avenida y ruidos molestos en el playón del Dique”, enfatizó Juan, que confiesa que la velocidad en la que transitan los autos “es preocupante”.

Desde que se mudó al barrio, recuerda innumerables casos de choques entre autos y contra postes de luz, aunque asegura que por el momento no hubo ninguno con víctimas fatales. “Hemos vivido más de 20 accidentes de diferente gravedad y gracias a dios solo fueron daños materiales y conductores lesionados”, agrega.

El conflicto entre los vecinos que viven permanentemente en la zona y quienes corren carreras ilegales a bordo de sus motos y autos también afecta a uno de los sectores económicos de la ciudad: las cabañas.

“Hemos hecho muchos reclamos y a diario se realizan los llamados al 101 y a Protección Ciudadana pero la respuesta es que no pueden hacer nada. Hay cabañas que se ven afectadas por está situación aparte de las vidas de los particulares”, aclara Juan.

A pesar de los reclamos, la situación continúa y día a día se torna más peligrosa para quienes circulan por el Lago del Fuerte.

“Presentamos hace más de un año una carta en nombre de los vecinos al Municipio y no obtuvimos respuesta. Hace dos meses iniciamos junto a Defensoría del Pueblo de Tandil un expediente para que tomen en serio de una vez por todas el tema”, sentencia Juan, a la espera de una solución de la problemática.