Estas disciplinas se habilitaron junto a las deportivas que suponen mantener el distanciamiento y con un límite de diez personas por turno.


Luego de iniciada la “nueva normalidad” en la fase 5 de la cuarentena en La Pampa, fueron habilitadas varias actividades deportivas que suponen mantener el Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio y que no impliquen contacto físico, respetando un límite de diez personas por turno, entre otras restricciones que imponen los protocolos.

Entre las permitidas para el regreso a la actividad se encuentran los estudios de danzas, entre ellos Jazz and Hop Dance Studio, un centro que funciona desde hace 17 años impulsado por sus creadoras, las hermanas Silvina y Laura Fernández.

Laura (izquierda) y Silvina, las impulsoras del estudio (Facebook)

En diálogo con Vía Santa Rosa, Silvina contó que el proyecto del estudio se gestó hace muchos años: “un sueño que nació de muy pequeñas, y que nunca pensamos que iba a llegar el día en que tuviéramos que guardarnos en nuestras casas y no poder ir a nuestro estudio de danza, a nuestro trabajo”.

“Como todo el mundo, nos quedamos desorientadas y esperando qué iba a pasar, pero no nos quedamos quietas. Nos costó una semana, en ese momento comenzamos a comunicarnos con nuestros alumnos y en muy poco tiempo nos tuvimos que adaptar” a la nueva situación, explicó.

Fachada del estudio (Facebook)

Antes de la interrupción por la cuarentena, el estudio ya había empezado con las clases del año. “Tuvimos solo tres clases de nuestro ciclo lectivo, no tuvimos tiempo de conocer a nuestros alumnos y alumnas, y todo se fue para atrás. Cuando vimos que esto se iba a extender nos preguntamos con qué herramientas contábamos en base a lo que nosotras hacemos”, indicó la profesora.

Yo creo que uno toma los recursos que tiene a mano y se reinventa, creo que todos tuvimos que hacer eso, fue un gran aprendizaje. Sobre la marcha vimos qué plataformas teníamos y cuál podíamos utilizar y dijimos: vamos a dar nuestras clases por Zoom“, detalló.

Las clases virtuales con las mas chiquitas (Facebook)

Esta nueva modalidad de clases trajo consigo pensar nuevas estrategias para acercarse a los alumnos, “respetando los horarios, porque creíamos que era importante mantenerles a ellos la rutina de sus horarios de clases los mismos días”, dijo Silvina.

No fue nada sencillo, no es lo mismo la clase de danza, seguir manteniéndole la técnica, sobre todo llegar emocionalmente a ellos”, puntualizó la docente, aunque ratifica que “creo que logramos lo que buscábamos”.

Un grupo de alumnas del estudio en clase (Facebook)

En esa nueva experiencia de clases virtuales, “la edad que mejor se adaptó fue la de las nenas de siete a trece años. Con los adolescentes costó más, excepto los grupos que ya venían juntos y muy compactos, el espacio de Zoom era un lugar de encuentro”. En tanto, las más pequeñas, de tres a cinco años, también lograron adaptarse, “ellas esperaban las clases con las seños y las tutoras”, agregó Silvina.

Esos espacios digitales también tuvieron muchos momentos de conversación que sirvieron para acercarse a las situaciones que vivía cada alumno. “Usábamos ese espacio para ver cómo estaban viviendo el proceso y para tratar de aliviarles esa situación que se vivía“, contó.

Internet les permitió mantenerse en contacto (Facebook)

También relató que “tuvimos que adaptar los ambientes en nuestras casas. Las clases de jazz fueron las que más se vieron afectadas porque uno necesita más desplazamiento y no todos tienen esas comodidades en el hogar. En vez de barra, utilizábamos una silla o los elementos que tuvieran, como una escoba o un almohadón“, ilustró la profesora.

Las mas chiquitas en clase (Facebook)

Por otro lado, Fernández se lamentó porque “mermó muchísimo la cantidad de alumnos. Nosotras entendimos las situaciones particulares de cada familia y lo que decidió hacer cada una con las actividades de sus hijos. En nuestro caso, el salón es alquilado, queríamos seguir manteniendo los lugares de las personas que trabajan con nosotros, lo que más quisimos fue sostener nuestro estudio pero sabíamos que no iba a ser fácil“, manifestó.

Un grupo de alumnas del estudio en clase (Facebook)

Finalmente, explica que “con respecto al protocolo, nosotras nos adaptamos tal cual al decreto, a respetar las diez personas (como máximo) en lugares cerrados, con todos los requisitos. Hicimos turnos, decidimos mantener las clases virtuales para los grupos mas numerosos y las presenciales para los de 10 alumnos“, concluyó la titular del estudio.




Comentarios