Asegura que el aislamiento dejará una huella en la sociedad y cambiará el modo de relacionarnos en el futuro.


Transcurrida mas de una semana de comenzado el aislamiento obligatorio en la Argentina, los hogares del país están atravesando una cuarentena histórica luego del decreto presidencial que determinó el distanciamiento social para evitar el contagio del coronavirus.

Este fuerte cambio en la vida cotidiana afecta la conducta de los habitantes, tanto en lo individual como en lo familiar, y los enfrenta a la necesidad de contar con herramientas que les permitan transitarlo minimizando los riesgos de impactos negativos.

Para analizar la situación, Vía Santa Rosa entrevistó a la psicóloga Analía Aguilar, quien afirma que “la imposibilidad de salir hace que te tengas que enfrentar con todo lo que está dentro tuyo, dentro de tu ser y dentro de tu vivienda”. Desde su mirada, opina que esta cuarentena afectará a cada persona de distinta manera por las anteriores experiencias que haya atravesado en su vida, según sus “recursos internos”.

Vivir la cuarentena en familia o en soledad no es lo mismo, “tiene características distintas, pero no quiere decir que una persona porque está sola la va a pasar muy mal, o una persona porque está en familia tiene asegurado el cien por ciento de su bienestar. Todo dependerá de los recursos internos que tenga. Por supuesto que estar en familia te posibilita un serie de relaciones interpersonales que al estar solo están limitadas”, dice la psicóloga.

Para quienes están solos, la falta de contacto, hoy en día, se puede sortear por medio de las nuevas tecnologías. Por eso, Aguilar recomienda que los afectos de las personas mayores los llamen con frecuencia para saber cómo están o para compartir una charla. En estos casos, “no es lo mismo una persona joven (que está sola), que una persona mayor, que además es la población en riesgo”, aclara.

Para afrontar estos cambios, la profesional sugiere armar nuevas rutinas. “Tenemos que adaptarnos y crear nuevas pautas y formas de convivencia, nueva distribución de tareas, nuevos roles, nuevos usos de los espacios comunes, hay que negociar, hay que ceder, hay que esperar”, explica.

Además, dice que “es muy importante que se organice el tiempo porque eso hace que uno tenga una expectativa, una pequeña meta a lo largo del día. Para evitar la incertidumbre y la ansiedad, es importante que se organicen rutinas“.

También recomienda diferenciar los días de semana de los fines de semana, en los que se puede organizar una comida especial, darse un tiempo para ver una película o jugar en familia, lo que ayudaría a eludir la limitación de reunirse con los afectos como se hace con normalidad un fin de semana.

Por último, se refirió al manejo de la información y las noticias, que juzga necesario restringir. “Está muy bueno mantenerse informado, (habría que) elegir un horario en el que me voy a informar de lo que está pasando, pero no estar todo el día con el minuto a minuto porque eso genera mucha ansiedad, mucho sentimiento como de fin del mundo”, ejemplifica.

Aguilar asegura que “es indudable que nos va a dejar una huella, porque una situación así no tiene precedentes para nosotros, de tener que pasar por un aislamiento de esta naturaleza. Claro que cambiará el modo de vincularse, de relacionarse y de cómo organicemos la vida diaria después de esto“, concluye.




Comentarios