La diócesis de San Rafael está en ebullición. Lo que comenzó como un reclamo de no administrar la comunión únicamente en la mano terminó por explotar por el lugar menos pensado. El obispado anunció el cierre del seminario Santa María Madre de Dios, el más populoso de Argentina.

Por medio de un comunicado informaron que "siguiendo precisas instrucciones emanadas de la Santa Sede, se ha tomado la decisión de cerrar el seminario a fin de este año, una vez terminado el ciclo lectivo de estudios del presente semestre", indicaron.

Los problemas internos en la diócesis se profundizaron con la implementación del protocolo sanitario que se impuso para que retornaran las celebraciones litúrgicas en la provincia en medio del aislamiento social por el coronavirus.

Monseñor Eduardo María Taussig junto al arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, aprobaron que como medida precautoria se administrara la comunión solamente en la mano.

Esta decisión generó reacciones en la comunidad Católica en el Sur. Por un lado los fieles solicitaron airadamente la libertad de recibir la comunión en la boca según lo establece la Iglesia. Hubo manifestaciones públicas pidiendo revertir la medida e incluso hay quienes pusieron de ejemplo al recientemente asumido obispo de San Luis, Gabriel Barba, quien en su primera misa suministró la comunión en la boca pero desinfectando sus dedos introduciéndolos en un recipiente con alcohol antes de darla a cada fiel. En el clero también hubo resistencia a aplicar esa determinación a rajatabla sin tener presente otras opciones.

El padre José Antonio Álvarez, vocero del obispado, explicó que la decisión del cierre del seminario "no se le ocurrió al Obispo sino que es bajo instrucciones de la Santa Sede". El sacerdote sostuvo que "dada la trascendencia internacional que ha tenido la desobediencia" de una gran parte del clero que son egresados de la institución religiosa y además varios son formadores o profesores  actualmente, tomó intervención Roma y "como primera, no única medida, la Santa Sede entiende que debe ser cerrado el seminario y los seminaristas reubicados para verse libres de esa influencia y formarse debidamente para el sacerdocio".

Seminario de San Rafael.

"No es desobediencia a la Iglesia ya que la Iglesia universal permite que el fiel reciba la comunión en la boca o en la mano, es su derecho y no se le puede negar, y hay formas de cumplir con la parte sanitaria sin socavar ese derecho, sino es estar en contra de una ocurrencia del él (por el obispo)", sostuvo un presbítero que pidió que su nombre quedara en reserva.

Una determinación de tamaña trascendencia e impacto tomó por sorpresa a más de uno y no se comprende que un seminario que es el más populoso de Argentina, actualmente hay 39 seminaristas, con la mayor cantidad de sacerdotes ordenados desde que se fundó en 1984, con curas repartidos en todo el país y el mundo (actualmente tienen una misión en Cuba y atienden 3 parroquias) y el índice de defección más bajo, solo un sacerdote colgó la sotana en los últimos 15 años, deba cerrar sus puertas para siempre.

Por ahora la decisión está tomada y en este semestre se irá ordenado como serán reubicados los seminaristas en los distintos institutos en el país.

"Hay que ir hablando para ver que disponibilidad tienen lo seminarios. Además se buscará el que el obispo crea más conveniente y esté aprobado por la congregación del clero. Es algo que se va a ir haciendo en este semestre, no está definido", indicó el vocero del obispado.

Fuente: Los Andes