La tecnología reconvirtió, sin dudas, cada aspecto de nuestra humanidad. Nos hizo más dependientes y nos resulta casi imposible separarnos de la pantalla de una computadora o un celular, sobre todo a las generaciones más jóvenes.

El punto es que el fanatismo se convirtió en adicción y las escuelas no quedan por fuera de este fenómeno mundial. En algunas instituciones europeas, como en el caso de Francia, se tomaron medidas para erradicar definitivamente el uso del celular en el aula –de primaria al liceo-, entendiéndolo más que nada como una herramienta de distracción y no de aprendizaje.

En nuestro país, quien lleva la delantera es un colegio de la ciudad bonaerense de Arrecifes, cuyas autoridades definieron un protocolo para limitar su utilización en tanto el docente no lo requiera. "Hace años venimos trabajando en enseñarle a los alumnos cuándo se puede usar y en qué momento no es necesario", explicó a TN Laura Lema, vicedirectora de la Escuela Nacional Nº 2. Y agregó: "Cuando se necesite para fines pedagógicos, sí lo van a poder tener".

El buen uso de la tecnología en el salón sigue siendo uno de los principales desafíos para los maestros, con padres que cuestionan incluso el que sus hijos estén conectados en horario de clases.

"Los chicos por supuesto que estaban disconformes porque se tomaban fotos y se usaba de una forma que no correspondía", explicó Lema, y desde ahora los aparatos se guardarán en una caja fuerte fuera del salón. Una disposición que más que seguro (para bien o mal) traerá cola.