Celebrar la vida en momentos difíciles como los que atraviesa el mundo es tan necesario como cuidarnos del virus. Así fue el caso de Roberta Torres, una sanluiseña que cumplió 101 años y su cumpleaños no pasó desapercibido.

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La mujer vive en una residencia para mayores ubicada en calle Sucre 26 de Villa Mercedes y junto a sus compañeros del hogar celebró sumar un año más a su siglo de vida. Del festejo también participaron un hijo y una de sus nietas. Es que tres de sus hijos ya murieron y los demás no pudieron visitarla por ser de grupo de riesgo.

Roberta es madre de ocho hijos y vive en la residencia desde hace seis años. A los 96 dejó el campo en el que vivía cercano a la localidad de La Toma. Su marido murió en el 2005 y ella siguió dedicándole su vida a los animales, hasta que sus hijos decidieron que esté cuidada por especialistas en un hogar de adultos mayores.

La nieta de Roberta, Lorena Paola Sánchez, recordó en diálogo con El Diario de la República que su abuela era muy activa y le gustaba esquilar ovejas y tejer.

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“Hacía cosas hermosas, usaba telares, le gustaba cocinar, siempre estaba haciendo algo. Desde hace unos dos o tres años fue perdiendo la visión y dejó de hacer manualidades”, expresó.

“Ella es muy sana, no toma ninguna medicación, solo por la edad perdió la vista en su totalidad y prácticamente no escucha, pero si le hablo fuerte ella reconoce mi voz”, contó la mujer.

La mujer pasó su día con su hijo, nieta y sus compañeros de la residencia, compartieron empanadas, sándwiches y la tradicional torta con la protagonista. El intendente le hizo llegar un ramo de flores y hasta tuvo show, el cantante Juan Cruz Jaime le regaló algunas canciones