Fernando Leguizamón vive en la Villa de Merlo y es un apasionado por la naturaleza y la fotografía. En el norte de la provincia de San Luis, su “lugar en el mundo”, su amor por los animales lo llevó a convertirse en rescatista de la fauna silvestre en general, pero, sobre todo, de las serpientes.

Es tal su destreza con los animales, que en pasadas ocasiones otras personas se han animado a llamarlo un “encantador de animales”. Sus vastas experiencias, inclusive con una Pitón, sirven de soporte a este apodo.

Hace más de 20 años que Fernando decidió inclinarse hacia el rescate de la fauna silvestre en general. Pero hubo una razón por la que decidió enfocarse en una especie en particular a la que mucha gente tiene un profundo temor: las víboras.

Fernando Leguizamón. Rescatista de animales de San Luis Foto: Facebook

En entrevista con Vía San Luis, el hombre de 49 años explicó que el motivo de su decisión fue la matanza indiscriminada de estos animales por parte de las personas.

Las serpientes se defienden de la gente que agarra una pala y quiere matarla, de quien agarra un machete, la agarra con un palo o le pega pedradas. Todo esto lleva a que el animal se quiera defender”, explicó.

El animal no va a venir a atacarte, sus acciones son siempre en defensa propia”, agregó.

Fernando Leguizamón. Rescatista de animales de San Luis Foto: Facebook
Fernando Leguizamón. Rescatista de animales de San Luis Foto: Facebook
Fernando Leguizamón. Rescatista de animales de San Luis Foto: Facebook

Además, en una profunda reflexión, invitó a la gente a pensar que “hay que ver en el lugar que estamos parados. Casi siempre estos animales aparecen en lugares de monte, donde la gente está viviendo, pero es el monte. Entonces, somos nosotros los que estamos metidos en su hábitat”.

“Lo que hay que hacer, entonces, es dejarlos seguir su camino...”, recomendó.

Al respecto, Fernando aclaró que estos animales nunca atacan porque sí. Si bien suelen darse mordeduras de algunas víboras venenosas, el especialista explicó que no son adrede y que siempre responden a un mecanismo de defensa.

Fernando Leguizamón. Rescatista de animales de San Luis Foto: Facebook

“Por ahí vas caminando por el monte, pisaste a una serpiente por accidente y te mordió. Pero fue una reacción de defensa. No es que te fue a buscar a vos para morderte y matarte”, explicó al respecto.

Inclusive, aclaró que, muchas veces, algunas serpientes pueden morder pero no aplicar su veneno, como es el caso de las yararás adultas.

Esto se debe a que el veneno es una herramienta que poseen estos animales para alimentarse.

“Hay que tener en cuenta que el veneno que tienen las víboras (yarará, cascabel, yarará de la cruz, coral y yarará chica), es para alimentarse. Siempre hay que tener en cuenta que no tienen ni brazos ni piernas y su único elemento para capturar a su presa, es ese veneno”, explicó.

Fernando Leguizamón. Rescatista de animales silvestres de San Luis. Foto: Facebook

Su experiencia más llamativa

“Lo más insólito que me ha pasado fue un caso con una Pitón, que no es un animal de aquí, es un animal exótico”, relató.

En esa oportunidad, contó que un hombre oriundo de Villa Mercedes fue de paseo a Merlo y estuvo hospedado en la localidad. “Estuvo parando en un hotel, del cual salió en un momento para salir de paseo y dejó a la víbora en el baño alimentándose”, contó Fernando.

Una de las chicas de limpieza entró al baño y casi se muere de un infarto”, agregó un poco entre risas.

Para el rescate del animal se tuvo que hacer un procedimiento con la Policía y se le sacó el animal a esta persona. Hoy, la Pitón se encuentra en un serpentario del Tigre, en Buenos Aires.

PITÓN. Imagen ilustrativa (AP/Archivo).

La importancia de las serpientes

Los animales silvestres, todos cumplen una función. Por ejemplo, las víboras son grandes controladoras de la población de ratas, que a los 3 meses ya pueden tener crías; y cada una puede llegar a tener entre 15 y 20.

Reflexiones sobre el cuidado de la fauna silvestre de San Luis

Por sus acciones, por su incansable tarea por el cuidado de la naturaleza, Fernando fue reconocido por la Cámara de Diputados de San Luis. “Fue una caricia al alma”, comentó sobre ello.

“Si nosotros alteramos una pequeña cosa en la naturaleza, podemos causar, hasta sin querer, un gran cambio y perjudicarnos nosotros en muy corto tiempo... En esta zona hay muchos animales y somos nosotros los que vinimos al lugar y nos tenemos que adaptar a él. No al revés”, concluyó.