La noche del 25 de marzo de 2019 no fue una más en la vida de una joven sanjuanina, en ese entonces de 17 años. Una discusión con su madre terminó provocando una confesión inesperada: la adolescente reveló que era abusada por su padrastro, quien la había violado al menos 10 veces y cada vez que se quedaban solos en la casa. El caso terminó en el centro ANIVI, donde se radicó la denuncia y la víctima brindó mayores detalles del calvario que vivía a manos de la pareja de su madre.

Frente a los psicólogos, la joven contó que era sometida cuando su mamá salía a trabajar de empleada doméstica y sus hermanos estaban en la escuela. Esta aberrante historia ya era conocida por una compañera del colegio. La chica explicó que no decía nada porque temía que no le creyeran. Además porque el sujeto durante cuatro años la amenazaba con echarla de la vivienda y la manipulada para que no hablara. “Antes de hablar pensá, porque vas a arruinar todo, porque me van a meter preso y ¿qué va a pasar con tus hermanos?”, le decía el minero.

El cuerpo médico que atendió a la joven, sobre todo la psicóloga, evaluó como creíbles sus dichos. De hecho el informe de la profesional fue una prueba clave contra el sujeto de 45 años (no se menciona su identidad para preservar a la víctima). También se sumó el testimonio de la madre de la víctima, quien contó que durante ocho años de matrimonio fue constantemente sometida a maltratos físicos y psicológicos, y por eso ya lo había denunciado en dos ocasiones.

Según publicó Diario de Cuyo en su edición del sábado, ahora el minero llega a juicio en la Sala II de la Cámara Penal. El abogado defensor del agresor, Faustino Gélvez, intentará desligar a su cliente. Pero será el juez Maximiliano Blejman quien decidirá sobre la acusación de violaciones reiteradas, en un juicio común o en uno abreviado. Todo va a depender si el acusado admite su autoría delictiva y llega a un acuerdo con la fiscal Marcela Torres.