Ni la agobiante pandemia de coronavirus impidió que los fieles de la Difunta Correa se acercaran para Semana Santa hasta su santuario en Vallecito. Bajo estrictas medidas sanitarias y de prevención, los promesantes llegaron hasta la imagen de Deolinda, aunque no se haya podido hacer la típica peregrinación. Un mendocino de la localidad de Las Heras llegó junto a su hija de dos años hasta el mítico lugar de la “santa” popular para agradecerle por haber podido tener familia luego de que le dijeran que no iba a poder hacerlo.

Julio Ojeda, el protagonista del “milagro” de la Difunta Correa, contó a Diario La Provincia SJ cómo fue que ésta le cambio la vida: “Cuando pensábamos que mi esposa estaba embarazada, la medicina, después de muchos chequeos cuantitativos y cualitativos, decía que no tenía nada en su vientre, que no había vida, y por la fe de un señor amigo más la nuestra y pedirle a la Difunta Correa, a los meses esta criaturita comenzó a crecer y nació. Eso motivó nuestra idea de ir y presentársela en su propio terreno, a ella. Mi hija se llama Anita María Ojeda”.

La primera vez que Julio había ido hasta el paraje fue cuando tenía 14 años y lo había hecho en bicicleta. Desde 2019 esperaba regresar, ya que en 2020 la Fase 1 de la pandemia se lo había impedido. “Desde los 14 años la he considerado muy milagrosa, lo que sí, cada vez que uno hace una promesa tiene que cumplir. En este caso, hace dos años pedí por el nacimiento de mi bebé y el año pasado al cumplirse su primer añito no pudimos ir. Este año, después de organizar el viaje exprés, lo pude hacer. Yo tengo dos hijos mayores con mi primer matrimonio y Anita es fruto del amor con mi nueva pareja. Mi familia y yo creemos mucho en la Difunta Correa y tenemos muchos milagros producidos por ella”, indicó.

Claro está que el miedo a nuevas medidas restrictivas hizo que no pospusiera el viaje nuevamente, ya que en 2020 sólo había podido volcar su fe en un santuario de la Difunta cerca de su casa. “Con la agrupación Locos del Ciclismo Aventura hacemos el cruce de Los Andes en bicicleta y la Difunta siempre nos ilumina. Es una alegría enorme poder haber regresado a San Juan para visitarla”, concluyó Julio.