La historia de Luis Balderramo, un odontólogo saque trabaja en San Juan que se convirtió en héroe sin capa al salvar a una nena de morir ahogada en el Parque de Mayo, es emocionante. Es que, no solo ama su profesión sino también demostró ser un servidor fiel a la sociedad. Mientras descansaba junto a su familia, pudo salvar a una bebé que dejó de respirar luego de ahogarse y este último domingo celebró el Día del Odontólogo con un reconocimiento más que merecido.

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Balderramo no nació en San Juan: “Soy cordobés, me recibí allá de odontólogo en el 2001 y luego me llegó la oportunidad de trabajar en San Juan. Desde entonces estoy acá y no me voy más de esta hermosa provincia. Aquí formé mi familia, mi esposa es sanjuanina, Verónica Elizondo, y tengo dos hermosos hijos: Camilo y Agostino de 8 y 6 años”, contó a Diario La Provincia SJ.

“Mi papá era médico y yo desde chico supe que quería eso para mi vida. Luego incursioné en la odontología, me interesó mucho y decidí dedicarme a eso”, afirmó. Además, contó que en los últimos 20 años la vida le fue planteando lindos desafíos para poder cumplir con su responsabilidad y “estar a cargo de la sonrisa de la gente”. Sobre su profesión, sostuvo: “Esto es más importante de lo que se cree porque lograr cumplir ese desafío, significa que ellos tengan una mejor calidad de vida porque esto repercute hasta en el autoestima de las personas. También es importante hacer sentir cómodo al paciente y lograr que vuelvan, es otro desafío permanente. Es una profesión por demás hermosa, pero tiene sus desafíos que hay que surfear todos los días”.

Desde comienzos de 2020 viene trabajando en los hisopados por la pandemia de coronavirus. “Cuando comenzó todo, el centro de salud en el que yo trabajaba cerró y me propusieron formar parte de los hisopadores de Salud Pública. Con todo el temor que eso significó, me dispuse a hacerlo y estuve primero hisopando en el puesto de San Carlos a los camioneros que ingresaban a la provincia. Luego me enviaron a los diferentes centros de hisopados en el Gran San Juan cuando todo se desbordó y ahora me toca estar en el MotorTest”.

Sobre este trabajo, Luis admitió que no fue fácil: “Al principio no sabíamos de qué se trataba todo, tenía mucho miedo. Llegaba a casa y me costaba el no poder saludar a mis hijos, tener que bañarme primero, estar tanto tiempo fuera de casa porque el trabajo era arduo y el hecho de estar tan expuesto yo y exponer a mi familia, era una presión muy fuerte. En estos momentos es donde uno se da cuenta de la vocación que se tiene por la salud”.

Pero lo que más lo conmovió a nivel personal en el último tiempo fue lo que le pasó el domingo 19 de septiembre, cuando mientras se encontraba con su familia en el Parque de Mayo, pudo advertir el alboroto de la gente y entre medio, el papá de una bebé que se estaba asfixiando. Según contó el odontólogo, “apenas lo vi me paré y corrí hasta él y me dijo que la nena se había atragantado con un pochoclo. Rápidamente empiezo a hacerle maniobras para desahogarla y así estuve un rato hasta que vi una pequeña reacción. En ese instante decidí practicarle maniobras más fuertes para que respirara bien y lo logré”.

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Gracias a esta maniobra, el profesional se viralizó. “Cuando después lo pensé en frío, entendí que eso logró marcarme para siempre. No me había pasado nunca pero ahí es donde entendés lo importante que es saber sobre primeros auxilios. Y me marcó mucho, que la gente y los medios te reconozcan por algo bueno que hacés; eso es increíble. Esto también habla de la vocación que tengo por la medicina. Si mi papá estuviera aún entre nosotros, se sentiría orgulloso del legado que dejó en mí”, concluyó.