Luciana es una nena sanjuanina que está a punto de cumplir 11 años, tiene Síndrome de Down y le tocó nacer en la familia ideal. Su mamá Claudia contó cómo cambió su mirada de la maternidad desde el día que nació su tercera hija y todo lo que aprendió desde ese momento. Su familia, incondicional, es el sustento indispensable para que Luciana haya podido desarrollarse de la mejor manera.

Claudia Fixe y su marido Mauricio eligieron, hace once años, no conocer el sexo de su bebé hasta el día del parto, al igual que con sus dos hijos anteriores. Según contó ella a Diario La Provincia SJ, “cuando el médico me ofreció hacer la translucencia nucal no me sentí cómoda así que me enteré en el parto de su Síndrome. Al principio fue un gran impacto. Como le pasa al grueso de los papás, no sabíamos qué hacer, qué esperar. El apoyo de la familia fue inmediato e incondicional, lo mismo que los amigos y compañeros de trabajo”.

Luego, Claudia agregó: “Enseguida nos pusimos en contacto con la gente de ARID (Asociación Civil para la Realización e Inclusión de la Persona con Discapacidad) y cuando Luciana tenía tres meses comenzamos a concurrir a la institución con atención temprana. Lo más importante fue el trabajo con la familia, con el grupo “Anidar”. Para nosotros siempre fue una niña hermosa y muy feliz”.

Luciana junto a su mamá ClaudiaDiario La Provincia SJ

“Ellos pueden hacer todo lo que se propongan. Pero necesitamos que la sociedad en general y las instituciones les hagan un espacio, les abran una puerta. Mi niña fue la primera en mucho tiempo en incluirse en el colegio. Fue todo un aprendizaje para los docentes y los directivos, y es muy positivo”, aseguró la mamá de Luciana.

Sus dos hermanos, Agustín, de 24 años y Joaquín, de 13, son sus compañeros incondicionales. Siempre apoyaron a Luciana en cada momento de su vida. “Ella ha hecho de todo. Fue a un jardín maternal y está incluida en un colegio común en la Escuela Clara Rosa Cortínez, ahora ya está en sexto grado. Está con una docente de apoyo, que la ayuda no solo a ella sino a toda la institución para facilitar su adaptación. También ha hecho cuatro años de danza contemporánea, ha participado de colonias de verano, ha hecho natación. Si bien el año pasado hicimos un parate por la pandemia, es una niña muy activa que hace una vida normal”, contó Claudia.

Claro, Claudia tenía ya dos hijos y pensaba que ya sabía todo acerca de la maternidad. Hasta que entendió que aún le faltaba mucho por aprender. “Cuando nació no sabía qué hacer. Pero ella me redefinió como madre. Me di cuenta de que con mis otros hijos cometí errores. Ahora me convertí en una mamá mucho más reflexiva, que más allá de aceptar la condición de mi hija, aprendí a aceptarle los tiempos. Los niños con Síndrome de Down, por lo general caminan más tarde, hablan más tarde y es un desafío el aceptarlo y acompañarlos en el proceso. Ella logra todo lo que se propone. Es una niña muy activa, muy presente, muy feliz, muy amable”, sostuvo.

Finalmente, Claudia dejó un mensaje para aquellos padres que también atravesaron o atraviesan esta situación: “Respétenlos, sus hijos los van a sorprender gratamente. No sabía qué esperar de mi hija, pero ella me ha demostrado que es perfecta, es maravillosa”.