El último lunes en horas de la mañana, empezó el juicio contra Gustavo Padilla, el ex comisario acusado de realizar maniobras ilícitas dentro del depósito judicial de 9 de Julio cuando era jefe policial. Ya había sido procesado por el supuesto uso indebido de una camioneta secuestrada por la Justicia.

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De esta manera, declaró ante la jueza Mónica Lucero del Segundo Juzgado Correccional, quien previamente le leyó la imputación. Según expresó el acusado, reiteró lo que había indicado en la primera instancia cuando afirmó que contaba con el permiso del exjuez Pablo Flores para usar el vehículo Toyota Hilux.

Puntualmente, el excomisario sostuvo que le solicitó al exjuez Flores que le permitiera usar la camioneta que estaba secuestrada en el depósito judicial para su trabajo. Además, advirtió que sólo la usaba para custodiar el predio que tenía a cargo y para trasladarse a la Ex Cavic, en el departamento de Chimbas, lugar que también tenía que custodiar. Por lo tanto, su versión se basa en que el exmagistrado Flores le dio el permiso para que la utilizase.

Así las cosas, a Flores le iniciaron un jury para echarlo de la Justicia. El argumento de esto es que ese tipo de decisiones solo son competencia de la Corte de Justicia de San Juan. Ante esto, Flores renunció a su cargo y así evitó el juicio político, pero de igual manera está siendo investigado por incumplimiento de los deberes como funcionario público.

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Finalmente, en la declaración de Padilla le consultaron sobre una foto que lo muestra circulando en la camioneta en cuestión en lugares extralaborales, a lo que se defendió indicando que no era la Hilux con la que trabajaba. Sobre esto, su defensa fue que esa camioneta pertenecía a un amigo, quien declararía como testigo y acreditaría que es de su propiedad.