La violencia de género en su peor expresión les arrebató la vida de sus hijas. Pero decidieron unirse y organizarse para intentar ayudar a otros padres cuyas hijas también murieron víctimas de un femicidio. Esto es lo que decidieron hacer los padres de Celeste Luna, Leila Rodríguez y Brenda Requena. Todos cuentan con el apoyo de la madre de Rocío Villalón, uno de los primeros casos de San Juan en el que el asesino tuvo condena por femicidio. Todos identifican las mismas problemáticas: falta de contención para afrontar las batallas legales que se vienen y las guerras internas para intentar salir adelante después de semejante golpe.

La unión entre los padres surgió de casualidad. La mamá de Leila, Paula Morales, fue invitada a la sede de la Asociación de Amas de Casa a un pequeñp homenaje que le iban a hacer a su hija. En el mismo lugar surgió la idea de hacer una marcha por los dos años del femicidio de Leila sin que el asesino recibiera una sentencia. Allí se conoció con los padres de Celeste y con la mamá de Brenda. Si bien no se juntan un día a la semana determinado, es posible localizarlos en Amas de Casa. Allí todos aquellos padres que deseen hablar con ellos, lo pueden hacer e incluso acceder a un contacto directo.

En todos los casos, la primera gran falla que han detectado es la contención limitada y en general, solo material, por parte del Estado. No se realiza un correcto seguimiento de las familias y tampoco se las asesora bien sobre los derechos que tienen y sobre el camino legal que deberán enfrentar. Por ejemplo, ellos mismos en caso de que la víctima tenga hijos deben solicitar la pensión que les corresponde a los niños por ley. También sucede lo mismo con la asistencia psicológica, que es la misma que recibe cualquier paciente en un centro de salud.

Recientemente, cuando Dario Pacheco, el femicida de Leila, recibió la condena por femicidio, se juntaron todos los padres que perdieron sus hijas en las mismas circunstancias. El encuentro fue en la puerta de Tribunales. Todos los abrazos fueron significativos, sobre todo después de sentir que por lo menos se hizo justicia, contó la madre de Leila. Pero sin dudas, el abrazo de quienes pasaron lo mismo que ella fueron los que más busco.