El pasado domingo, Cristian Escalante, Zoe Suárez y Florencia Wayar, todos salteños lograron una de las proezas del montañismo argentino: hacer cumbre en el imponente Nevado del Acay, en el departamento de La Poma.

Tres salteños hicieron cumbre en el Nevado del AcayCristian Escalante

La cumbre de esta montaña está a 5.716 metros sobre el nivel del mar, transformándola en una de las más ansiadas en el mundo de la alta montaña, y un ícono para los montañistas por la dificultad que supone el ascenso de esta montaña, que forma parte de la cadena montañosa que separa la Puna de la Cordillera Oriental.

“Salimos a esa hora para ver las estrellas en su máximo resplandor”, contó Florencia a La Gaceta. Y explicó que los tres hicieron una noche previa de aclimatación en una vega que está en la base de la montaña, a 4700 metros. Esta aclimatación se realiza con el objeto de aclimatar los cuerpos a la altura y también para hidratarse. “Es importante llevar buenas botas, abrigo y un botiquín cada uno en la mochila. Pero no tuvimos ningún problema”, explicó la montañista.

Desde la vega comenzaron el ascenso final, por una zona en la que abundan grandes bloques de roca negra. “Transitar por ella fue dificultoso porque había material suelto, poco estable”, manifestó Florencia. Luego continuaron el ascenso en zigzag, hasta que les quedaba una elevación menor, sobre la que se alza la cumbre del Acay. Finalmente, a las 9 de la mañana lograron hacer cumbre. “La visión era clara y despejada para el punto cardinal que miraras. Además de fuerza y entrenamiento, la montaña te da seguridad y confianza en vos mismo, algo que yo antes no tenía”, relató Wayar.

Tres salteños hicieron cumbre en el Nevado del AcayCristian Escalante

Fueron 3,5 km de caminata en ascenso durante seis horas, incluyendo paradas de descanso e hidratación. El descenso, en cambio, se concretó en dos horas y media, ya que bajaron por una quebrada donde se posiciona una mina vieja abandonada.

“A veces no se puede hacer cumbre por razones climáticas o personales, pero cada subida debe servir como experiencia para futuros ascensos. El compañerismo y el apoyo mutuos son claves: nunca dejamos de preguntarnos si estamos bien, si sentimos náuseas o cansancio”, finalizó.