El miércoles pasado, la concejal de Pichanal por el PJ, Graciela Castillo, salía del recinto del Concejo Deliberante, cuando fue abordada por un grupo de mujeres que comenzaron a increparla, al principio, y luego a agredirla a mechonazos, piñas y patadas.

Graciela Castillo tomó acciones legales luego de la agresión sufrida. “Ya realicé la denuncia correspondiente a las mujeres que me agredieron y solicité la perimetral. La policía me dijo que a casos que involucran la política no les dan mucha bolilla, pero yo le dije que hubo agresión física. Voy a llegar hasta las últimas consecuencias, porque no es la primera vez que pasa”, había manifestado.

Momento de la agresión a la concejal Graciela Castillo.(Facebook Matías Saracho)

“Ya están identificadas, son todas empleadas municipales y una de ellas es funcionaria. Todas responden al intendente Domínguez y me increparon porque hablé en radio de las rendiciones que no se están presentando en el Concejo por parte de la intendencia”, había asegurado la edil norteña.

Lo cierto es que la fiscal penal de Pichanal, María Sofía Fuentes, imputó a Valentina Fátima Contrera, de 31 años, Estefanía Yudith Contrera, de 35, Justa Milagro Coria, de 46, y Natalia Soledad Núñez, de 29, por la comisión de los delitos de lesiones leves, agravadas por el número de participantes y amenazas, en concurso real y en perjuicio de Elvia Graciela Castillo.

Las lesiones fueron debidamente constatadas por la médica del CIF y resultan agravadas, toda vez que fueron cometidas en perjuicio de la víctima por más de dos personas. Este delito concurre materialmente con el de amenazas, tales como: “aprendé a callarte o la segunda vez no vas a pasar” y “tirala al piso, así la pateamos como sapo”.

Momento de la agresión a la concejal Graciela Castillo.(Facebook Matías Saracho)

Gracias a la intervención del secretario administrativo del Concejo Deliberante de la ciudad de Pichanal, Guillermo Nigg, Graciela Castillo salió del lugar, pero mientras se dirigía al auto que la iba a trasladar, las cuatro acusadas la siguieron insultando y amenazando.