Durante el martes 22 de junio, la joven Gimena García cumplió su sueño de celebrar su cumpleaños de 15 con su familia. Usó un brillante vestido azul, rodeada por sus seis hermanos y sus padres, en una casita del barrio Pinares en Cerrillos. Gimena nació con parálisis cerebral, y toda su vida tuvo un delicado estado de salud.

Graciela, su madre, cuenta en diálogo con El Tribuno que para no exponerla al peligro del coronavirus, debieron organizar una fiesta íntima con la familia. Gimena es la mayor de sus tres hijas mujeres, y Graciela soñaba con verla festejar sus 15 con un increíble vestido, sueño que se volvió realidad y se convirtió en un maravilloso recuerdo para la familia.

Pudo celebrar en una fiesta íntima con sus padres y seis hermanos.El Tribuno

Aunque sabían que no se podía bailar el vals ni comer torta, Graciela quería una foto al menos con su fiesta y el vestido, y cuenta que Gimena les regaló una sonrisa durante el festejo. Desde su nacimiento, Gimena necesitó una sonda nasogástrica que usó hasta los tres años, cuando empezó a comer cosas licuadas porque no puede masticar.

Con mucho cariño y soporte de sus padres pudo mejorar, paseando y sonriendo en su silla de ruedas. Sin embargo, a los 10 años le dio varicela, lo cual provocó un importante retroceso en su salud que la dejó en terapia intensiva, puesto que se contagió también de neumonía. Estuvo un año y medio en el Materno Infantil, donde durante un mes debió estar entubada para respirar, y tuvieron que realizarle una traqueotomía.

Pudo celebrar en una fiesta íntima con sus padres y seis hermanos.El Tribuno

En total, pasaron tres largos años en el nosocomio, puesto que no se les autorizó la internación domiciliaria. Luego se hizo cargo el hospital Papa Francisco, y desde el 2019 Gimena vive en su hogar con su familia. No puede hablar ni sostenerse sola, es oxígeno dependiente y tiene una traqueotomía. A pesar de estas características, pudo sonreís y lucir su vestido azul en la celebración de sus 15.

Finalmente, la familia de Gimena necesita de forma urgente un aire acondicionado para mantener su delicado estado de salud. Pidieron ayuda en la localidad hace tres años, pero nunca recibieron respuesta. Su padre, Aldo García (44) trabaja en la construcción, pero hoy en día no puede seguir su labor y no tienen obra social.