Un hombre denunció por “corrupción y abuso de menores” a un colegio privado y religioso de Rosario de Lerma, a pocos kilómetros de Salta, por impartir enseñanzas de Educación Sexual Integral (ESI) a su hija de 13 años.

El padre de la joven, Ralph Calatayud, optó por retirar a su hija del Instituto Secundario Rosario de Lerma hasta que desde la institución no aclaren por qué le enseñan a desarrollar su sexualidad a su hija.

La denuncia fue radicada en la comisaría N°14 de esa ciudad. Por su parte, la institución educativa intimó a Calatayud mediante la competencia de una comisión policial a que justifique por qué sacó a su hija del colegio.

Pero la cosa no es simplemente entre el padre y la institución, ya que varios padres y madres salieron a apoyar a Calatayud, porque consideran que su reclamo es justo, y que el contenido la ESI es inapropiado para ser dictado a los alumnos sin el consentimiento expreso de los padres. Para que la situación no siga escalando, el establecimiento educativo, que depende del Arzobispado de Salta, le dará el pase a la joven y esta seguirá con sus estudios en otro colegio.

Ralph Calatayud denunció al establecimiento educativo por abuso y corrupción de menores.(El Tribuno)

“Yo cuando inscribí a mi niña pedí todo tipo de información de las materias y nunca me dijeron de este espacio de enseñanza sexual y cómo se le iba a impartir a mi hija. El 12 de mayo me sorprendí cuando en una materia por escrito interrogaban a mi hija sobre sus intimidades sexuales y las de su familia”, manifestó al Tribuno Calatayud.

Además, el hombre asegura que tres veces solicitó reunirse con las autoridades del colegio, pero que jamás lo recibieron. “Nunca tuve respuestas, todo lo contrario, recibí como trato una notificación de la policía para explicar por qué retiré a mi hija del colegio”, aseguró.

En cuanto a la educación sexual de su hija, Calatayud dijo que, de ser necesario, “pedirá ayuda a un médico o a su madre, pero no a un extraño que no sabemos si está preparado para interrogar a un adolescente sobre su vida privada y menos sexual”.

“Si el establecimiento no me explica sobre estos espacios que yo no conozco de qué se trata, es un error de ellos. A principio de año nadie argumentó que este tipo de materias abordan de tal forma una educación sexual que yo no estoy de acuerdo, por más que sea ley obligatoria. Yo soy el padre y responsable de la educación de mi hija. No me quedó otra que tomar la determinación de sacar a mi niña de ese secundario religioso católico”, finalizó.