En Salta, existen varios puntos rodeados de misterios y leyendas, con lugareños que sostienen que están habitados por fantasmas. Uno de los más conocidos es el Castillo de San Lorenzo, actualmente convertido en hotel y construido en 1903 por encargo de Don Luigi Bartoletti.

Bartoletti nació en Atessa, Italia, un pequeño pueblito al noroeste de Florencia, el 29 de julio de 1865, y viajó a Argentina a fines del siglo XIX con sus cuatro hermanos Antonio, Genaro, Julia y Marieta. Al llegar, se separaron: mientras las hermanas se quedaron en Buenos Aires, Genaro puso una empresa fúnebre en Tucumán; Antonio se fue a Jujuy, donde puso una ferretería; y Luigi se trasladó a Salta.

El icónico lugar fue construido en 1903 por Don Luigi Bartoletti, y es uno de los puntos turísticos más importantes de San Lorenzo.

Armero de profesión, Luigi se convirtió en un reconocido comerciante con su “Armería y Ferretería Bartoletti” en La Florida 60, entre Caseros y Alvarado. Más adelante también fundaría la talabartería Casa Hernández, una herrería en calle Urquiza y una concesionaria de autos. Con el tiempo, la armería se convirtió en el Bazar Bartoletti, y Luigi se casó con Adelina Bassani, con quien tuvo ocho hijos: Adelaida, Héctor, Ida, Teresa, Fanny, Luis, Yone y Nelly.

Era poseedor de numerosos inmuebles, incluyendo un conventillo que ocupaba una manzana entera entre calles Lerma y Catamarca - San Juan y San Luis, en el cual vivían inmigrantes, mayoritariamente italianos. Aunque muchos tenían problemas para pagar la renta, se dice que Don Luigi se los perdonaba.

La torre del Castillo de San Lorenzo tiene 25 metros de altura.José de Guardia de Ponté

El Castillo de San Lorenzo es quizás su legado más conocido. Alzándose en la quebrada de San Lorenzo, es una réplica de un castello florentino diseñado por el arquitecto Castagno, a quien Bartoletti hizo traer desde Florencia. Tiene tres plantas y una torre de 25 metros, y las piedras que lo conforman fueron acarreadas desde los ríos San Lorenzo y Castellanos a lomo de mula. Eran después canteadas por sus propias manos, y ocupó dinamita para socavar el cerro y cemento en la construcción, novedades para la época.

Otro dato curioso es que aunque el pueblo creó la leyenda de que hay un tesoro en el castillo, la realidad es que se colocó en los cimientos del edificio una botella con los nombres de los integrantes de la familia. Las rejas del edificio, además, fueron realizadas con caños de fusiles Remington, usados en la guerra de la Triple Alianza.

El diseño es una réplica de un castello florentino.José de Guardia de Ponté

Don Luigi disfrutaba mucho viajar, usualmente acompañado por su yerno Adolfo Meyer, y en 1953 emprendieron un viaje a Concepción del Uruguay. De regreso a Buenos Aires, Don Luigi comió un pescado en mal estado y enfermó gravemente, y al ser atendido por un médico se le diagnosticó una intoxicación con una grave infección hepática. Aunque se le aconsejó la internación, regresó a Salta y tras cinco días de malestar, murió a los 88 años.

El castillo quedó entonces en manos de su hijo Luis, quien lo alquiló en diversas oportunidades hasta que se convirtió, finalmente, en el hotel actual donde todos los visitantes pueden disfrutar de la calma y hermosura de los paisajes y de la quebrada de San Lorenzo.

El Castillo funciona hoy en día como un importante hotel.José de Guardia de Ponté