El coronavirus agarró desprevenido al mundo. Esta nueva enfermedad que parecía lejana se diseminó por todos los países en una velocidad sorprendente y de un momento a otro hubo que asumir su complejidad y cuidarse. Científicos de diferentes latitudes se abocaron a investigarlo y aportar información concreta sobre su comportamiento.

En Salta, un equipo de profesionales dirigidos por la ingeniera química, docente de la Universidad Nacional de Salta e investigadora del CONICET, Verónica Rajal analiza las aguas residuales y superficiales para determinar si hay coronavirus en ellas.

La investigación se llama “Determinación de SARS-CoV-2 en aguas superficiales y residuales de la provincia de Salta. Evaluación cuantitativa del riesgo microbiológico. Propuestas para la mitigación y control de la contaminación”, y fue seleccionada en mayo de este año por la Agencia Nacional para la Promoción de Ciencia y Tecnología junto a otros 64 proyectos.

El muestreo en los ríos Arenales, Mojotoro y La Caldera comenzó en julio, mientras que el monitoreo en 13 bocas de salida de aguas residuales ubicadas en diferentes puntos de la capital salteña se realizó desde el 13 de agosto. El mismo registro se venía realizando desde hace un año en las aguas cloacales de la localidad fronteriza de Salvador Mazza en busca de otros patógenos.

Canal en Salta (Foto ilustrativa\u002E Web)

“Cuando presentamos el proyecto no sabíamos si íbamos a poder encontrar a SARS-CoV-2 en las aguas residuales pero teníamos la certeza de que las personas infectadas arrojan el virus en la materia fecal. El objetivo era observar la concentración viral en esas aguas para tener una idea de la circulación viral en las diferentes zonas calientes de la ciudad. También poder estimar la cantidad de asintomáticos que son transmisores del virus y no se sabe cuántos son”, explicó Verónica Rajal en una entrevista con Vía Salta.

“Hemos encontrado el virus en las aguas residuales y en las superficiales”

En resumidas palabras, el propósito del estudio es estimar la magnitud de las personas asintomáticas y así establecer la diseminación viral.

En una primera instancia la extracción de muestras fue semanal, ahora se realiza cada dos semanas en el caso de los ríos, y semana de por medio en el caso de las aguas residuales. Los análisis se realizan en el Laboratorio de Influenza H1N1, y de Aguas y Suelos de la Universidad Nacional de Salta (UNSa).

“Hemos encontrado el virus en las aguas residuales y en las superficiales”, detalló la investigadora. Rajal especificó que los resultados de las primeras muestras en los ríos fueron “no detectable” (para coronavirus) pero después se vio un aumento de la concentración viral. “En el caso de las aguas residuales vimos que la concentración viral fue en consonancia con el pico epidemiológico en la provincia. Después hubo un descenso y ahora es poca”, agregó la ingeniera a cargo de los análisis de laboratorio.

“No podemos decir que el virus está infectivo”

Por otro lado, la científica salteña señaló que “lo interesante es que se vio el pico en las aguas residuales un poco antes que en los casos clínicos”. Esto significa que este estudio permite adelantarse a los posibles casos y, por ende, trabajar en las diferentes zonas para frenar los contagios.

Si bien la investigación, que todavía continúa, determinó la presencia del virus en las aguas residuales y también en las superficiales, esto no quiere decir que si una persona va al río va a salir infectada. “Es importante aclarar que el método de detección que utilizamos es el PCR en tiempo real, es decir que determinamos fragmentos genéticos y no podemos decir que el virus está infectivo”, aclaró Rajal.