Sin ni siquiera el rastro de los autores materiales detenidos, este lunes arrancó el juicio por el femicidio de Jimena Salas, ocurrido el 27 de enero de 2017 en su casa en el municipio salteño de Vaqueros. En la causa están imputados Sergio Vargas, acusado como partícipe secundario del asesinato, y la pareja de la víctima, Nicolás Cajal, quien será juzgado por encubrimiento agravado. Los asesinos siguen libres, y tampoco se sabe quienes son.

Marcelo Eduardo Arancibia y Luciano Romano serán los defensores técnicos de Vargas, y Marcos Rubinich defenderá al imputado en relación a la acusación de la querella y la actoría civil. Por su parte, Pedro Javier Arancibia intervendrá como defensor de Cajal Gauffín; Marta Verónica Aguilar Bossini será la querellante y actora civil; y la asesora de Incapaces 2, Claudia Mariela Flores Larsen, intervendrá en representación de las hijas menores de la víctima.

Presidido por el juez Francisco Mascarello, el juicio se extenderá hasta el 21 de mayo y contará con el testimonio de 100 testigos. Los fiscales penales Ana Inés Salinas Odorisio, Gustavo Torres Rubelt y Ramiro Ramos Ossorio, representarán al Ministerio Público ante la Sala VII del Tribunal de Juicio del distrito Centro en la audiencia de debate.

Días atrás, Pedro Arancibia, abogado de Nicolás Cajal, remarcó que independientemente de lo que suceda en el juicio, el crimen de Jimena Salas seguirá impune. “Lo más grave de todo es que, según contra en el legajo de investigación, hace un tiempo se abandonó la búsqueda de estas personas. Eso es preocupante porque la sociedad necesita que este crimen se siga investigando y no perdemos la esperanza de que se encuentren a los verdaderos asesinos”, finalizó