Concluye la primera semana del juicio por el femicidio de Jimena Salas que se extenderá hasta el 21 de enero. En este primer tramo de la audiencia debate declararon 30 de las 120 testigos citados a declarar. Antes de la ronda de testimoniales, el primero en tomar la palabra fue Nicolás Cajal, pareja de la víctima, quien está imputado por el delito de encubrimiento agravado en perjuicio de la Justicia. Sergio Vargas, acusado de partícipe secundario, se abstuvo de declarar.

Durante la semana dieron su testimonio vecinos de la familia Cajal Salas en Vaqueros, también policías, un médico y peritos que participaron de la investigación, una amiga de la víctima, la niñera, un trabajador de la construcción, entre otros. Cabe destacar que durante la Audiencia el Tribunal de la Sala VII de Juicio, integrado por los jueces Francisco Mascarello, Federico Diez y Federico Armiñana Dohorman.

Las declaraciones de algunos vecinos aseguraron haber visto a Sergio Vargas ofreciendo calzados para niños en casas de la zona, incluso un hombre contó que el imputado le preguntó por una mujer con dos hijas. Otros testimonios aseguran haber visto un auto negro estacionado en el pasaje cercano a la casa donde fue el femicidio, otro aseguró que el vehículo era rojo. Un policía relató que al indagar a un allegado de Sergio Vargas, le contó que el vendedor ambulante andaba armado con un cuchillo y que alcoholizado le había confesado que tenía intenciones de “apretar a viejas” para robarles.

El relato que generó más expectativas fue el de la pareja de Jimena. Nicolás Cajal contó cómo transcurrió la mañana del 27 de enero de 2017 -día que asesinaron a Jimena-. Relató que ese mediodía, cuando llego a su casa encontró a su esposa tendida en el suelo sin signos vitales, y a sus hijas llorando dentro del baño. Luego llamó al 911 y llevó a las pequeñas adentro de su auto para preservarlas de la situación. Cajal también reconoció que mantenía una relación paralela con otra mujer.