"Volver a ella es volver a nuestras raíces. Son saberes (y sabores) ancestrales que no debemos perder. Cocinar en una olla de barro es un acto político", asegura Julio Hernández, alma máter de Alimento Genuino, escuela cordobesa de cocina y alimentación ancestral.

Estas ollas son ideales para cocciones largas y lentas, no generan residuos tóxicos, retienen los vapores devolviendo a los alimentos el calor que absorben, realzan aromas y sabores y conservan los colores y elementos nutritivos sin resecar el contenido.

"Además, una vez que se calientan consumen poca energía y siguen cocinando incluso fuera del fuego", explica Julio. Recomienda comprarlas directamente a los productores para promover el comercio justo, sin intermediarios, y para que nos expliquen cómo curarlas.

Cada olla de barro lleva inscripta una historia. Si casualmente está en los planes vacacionales recorrer la Puna jujeña, Córdoba o Salta, es clave programar una visita a los alfareros del lugar.

Para más información, visitá el Instagram de Alimento Genuino o enviá mail a alimentogenuino@gmail.com.