Catártica y de a ratos enloquecida, la conmovedora novela de Luis Frontera ilumina las encrucijadas de su familia, pero también de la historia argentina y mundial del siglo XX.


Sagrada familia recupera una historia real: la de Luis Frontera –autor y protagonista de esta novela– y el entramado de abandono y locura que marcaron los inicios de su vida, matizada por guerras, revoluciones y otros contextos de época indigeribles. Al transitar la lectura, sorprende que este reconocido escritor y periodista (Buenos Aires, 1944) haya podido traducir semejante cúmulo de dolor a una ficción que viaja de lo personal a lo colectivo de manera atrapante.

El libro pendula entre 1936 y 1975: comienza con el abandono de su padre, un oficial del Ejército Argentino que deja a su esposa y sus ocho hijos para irse a la Guerra Civil Española; y culmina poco antes del último golpe cívico-militar argentino, cuando Luis (el décimo de los hijos) ya es un joven que padece varias crisis psiquiátricas.

En el medio pasa de todo: Frontera padre se enfrenta a los horrores bélicos mientras acá su familia se muere de hambre, las hijas crecen odiándolo y aún así salen a flote: una se convierte en cantante lírica del Colón, otra es bailarina de flamenco, Lalita es vidente y hasta hay un hijo boxeador… Un capítulo antológico cuenta la desesperada visita de la madre y el niñerío a Evita, y el diálogo íntimo que se da entre estas mujeres de pueblo, tal como dirá Eva, amasadas con el mismo barro.

Entre tanto dato conmovedor uno atruena: Luis, en realidad, no existía cuando su padre partió a España. Fue concebido en la cárcel a donde va a parar el Capitán Frontera a su regreso a la Argentina, por “comunista”, arrastrando consigo una psicosis de guerra galopante.

“La guerra era imposible de embellecer y (más allá del heroísmo y la grandeza) la guerra era un cuento lleno de sonido y de furia y narrado por unos idiotas sin caricia materna y con un odio padre.”

Otros títulos: historia y familia

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