Luego de ser imputados por delitos vinculados a la muerte de Carlos Orellano, dos policías se presentaron junto a testigos de la causa en La Fluvial para reconstruir los hechos previos a la desaparición del joven. El procedimiento se inició este martes por la mañana con la participación del juez, fiscales y representantes de las demás partes.

El despliegue sobre la costanera central se centró en las declaraciones de diferentes personas que estuvieron en Ming River House la última vez que vieron con vida a “Bocacha”. Entre ellas se cuentan dos de identidad reservada que fueron citadas para repasar lo ocurrido la madrugada del 24 de febrero.

Policía Federal Argentina (PFA) y Prefectura Naval intervinieron en el operativo para custodiar la zona vecina al Monumento Nacional a la Bandera. Allí llevaron un maniquí para representar dónde estuvo el muchacho de 23 años y qué le pasó luego de ir al boliche.

Afuera del predio, Edgardo Orellano se quejó de falta de celeridad para investigar la muerte de su hijo e insistió en la hipótesis del homicidio luego de las primeras acusaciones formales. “Lo estuvieron cajoneando todo”, manifestó en relación a las demoras para analizar las muestras extraídas del cuerpo del joven.