Los estudios complementarios de la autopsia de Carlos “Bocacha” Orellano, el joven de 23 años que apareció muerto en el río Paraná en 2020 tras haber ido a un boliche bailable de Rosario, refuerzan la hipótesis “del homicidio doloso” por “asfixia” en vida, según un informe presentado este jueves por la Comisión Investigadora del hecho de la Cámara de Diputados de Santa Fe.

“Estos informes tienen conclusiones muy importantes para la investigación de una hipótesis de homicidio doloso”, aseguró la presidenta de la Comisión, la diputada Matilde Bruera. Los legisladores dieron a conocer detalles de los estudios complementarios de autopsia realizados al cuerpo de Orellano por los peritos forenses de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Según detalló Bruera, “en primer lugar se constataron lesiones vitales, eso significa que fueron producida en vida, lo que coincide con el informe de la perito de parte”. “Las lesiones se relacionan con la hipótesis de una asfixia antebraquial, que es una metodología que suelen usar las fuerzas de seguridad, que consiste en una compresión externa producida por el brazo”, abundó la legisladora.

En esa línea, explicó durante una rueda de prensa en la sede Rosario de la Cámara de Diputados, que de acuerdo al informe el cuerpo “tiene golpes con lo que podría ser una barra en el hueco posterior a la rodilla y otro tipo de lesiones”. “Tiene un edema de pulmón y ruptura de las paredes alveolares: esto son signos de asfixia, que se relacionan con la comprensión en la zona del cuello”, indicó.

Los estudios, que están en manos de la Fiscalía que investiga la muerte de Orellano, también revelan que “no se detectaron en el cuerpo restos de alcohol ni de otras sustancias tóxicas”. De ese modo, para los miembros de la Comisión Investigadora de Diputados, “consideramos que en este momento hay evidencia suficiente como para empezar a investigar imputando un homicidio doloso, del cual fuera víctima Carlos Orellano”, sostuvo Bruera.

“Bocacha” Orellano fue visto por última vez la madrugada del 24 de febrero pasado en el VIP del boliche “Ming”, ubicado sobre la costanera central de Rosario. Su cuerpo apareció más de 24 horas después flotando en el río Paraná y la familia apuntó al personal de seguridad privada y a policías adicionales del comercio como posibles autores de un crimen.

En la causa, que investiga el fiscal Patricio Saldutti, hay cuatro policías imputados, dos que prestaban servicio adicional la noche del hecho en el boliche, y otros dos de una seccional con jurisdicción sobre el lugar por presunto incumplimiento de sus deberes durante la investigación.

“La opinión nuestra es que están en condiciones de imputar por homicidio doloso”, y aclaró que el Judicial y el Legislativo “son dos poderes distintos, el fiscal es al que le corresponde tomar las decisiones de cómo va a seguir la investigación”, dijo Bruera.

Por su parte, Edgardo Orellano, padre de la víctima, dijo durante la conferencia de prensa que cree que quienes mataron a su hijo “han actuado en manada, en patota, y están gozando de la libertad”. Se quejó porque el fiscal “está de vacaciones” durante la feria y dijo que “estuvo de vacaciones diez meses, creo”. “Todas las pruebas que tenemos están desde el primer día en la Fiscalía”, agregó Orellano.