"Hice fuerza para no llorar y cuidar a mis hermanos". así resumió Priscila su actitud inmediatamente después que advirtió que su papá se había cortado la mano empleando una amoladora.

El episodio ocurrió en la localidad de Montes de Oca cuando Carlos Costilla trabaja en su casa y la máquina se deslizó y le cortó una de sus manos. La lesión incluyó tres tendones, una arteria, nervios y el disco llegó hasta el hueso. Frente a esa escena la niña no lo dudó y acudió para ayudar a su padre que estaba bañado en sangre.

La historia fue contada por el portal Infomás que detalló que el rol de la menor fue fundamental al aplicar un torniquete, el procedimiento indicado para evitar la pérdida de sangre, hecho que no solo podría haber derivado en una amputación, también en la muerte del hombre.

Mientras la niña ayudaba con una toalla, el papá con la mano sana pudo llamar a la ambulancia que primero lo llevó a Cañada de Gómez, desde donde fue derivado luego al Sanatorio Los Alerces de Rosario.

"Mi hija me salvó, si no fuera por ella quizás yo no la contaba", planteó el hombre a Radio 2 mientras se recupera de la profunda lesión.

Lo particular del asunto es que, como tantos otros niños en pequeñas localidades, Priscila participa de la Escuela de Cadetes que tienen los Bomberos Voluntarios de Montes de Oca en la que recibe nociones sobre rescate y primeros auxilios.