Quien fuera líder de los monos llamó dos veces veces desde la cárcel de Rawson a un juzgado de sentencia en Rosario. En uno de los contactos amenazó de muerte a un magistrado.


Ariel Máximo “Guille” Cantero sumó su quinta condena en la justicia provincial esta vez por el delito de coacción en calidad de autor cuando desde en el el penal de Rawson amenazó vía telefónica al juez Edgardo Fertitta.

Este miércoles pasadas las 13.30 se realizó al audiencia de lectura de la sentencia que llevó la firma del juez de Primera Instancia, Pablo Pinto, que determinó que quien fuera uno de los líderes de la banda “Los Monos” cumpla la pena de 6 años y 8 meses de prisión.

Durante el juicio oral, el fiscal Fernando Dalmau logró determinar que el 19 de Agosto de 2016 pasado el mediodía “Guille” Cantero llamó dos veces desde un teléfono público que se hallaba en el pabellón 8 del sector B del Instituto de Seguridad y Resociabilización de la ciudad de Rawson, Chubut, al Juzgado de Sentencia N°3 de los Tribunales Provinciales de Rosario

Por amenazar a un juez “Guille” Cantero fue condenado a 6 años y 8 meses de prisión

En una primera llamada realizada Cantero se identificó y pidió hablar con el juez Edgardo Mario Fertitta a cargo del tribunal quien tenía que resolver si hacía lugar al traslado solicitado por sus abogados defensores desde Chubut a una cárcel en territorio santafesino.

Del otro lado de la línea le respondieron que el juez no se encontraba y es por eso que volvió a llamar minutos después dejando un mensaje intimidatorio con amenazas de muerte destinados al magistrado que tenía la función de fijar su sentencia.

Lo cierto es que por los llamados en cuestión Cantero fue imputado y la fiscalía había solicitado la pena de 7 años y 6 meses de prisión efectiva, condena que fue levemente rebajada por el juez Pinto.

Cantero fue condenado en abril de 2018 a 22 años de prisión como organizador de una asociación ilícita y autor de homicidio, por la Justicia ordinaria de Santa Fe. El 6 de diciembre de 2018 fue penado a 15 años de reclusión por tráfico de estupefacientes en la Justicia Federal rosarina, que en octubre de 2019 lo condenó a 10 años de cárcel por un secuestro extorsivo.

En diciembre del año pasado recibió su cuarta sentencia, esta vez a 7 años de cárcel, en otra causa por comercio de estupefacientes.




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