El ladrón de autos se declaró "amante de los fierros" y habló sobre su lazo con el fallecido empresario Luis Medina.


Señalado por autoridades provinciales como el líder de la mayor banda narco de Santa Fe y preso desde hace más de un año, Esteban Lindor Alvarado habló desde la cárcel para desmentir la acusación en su contra por tráfico de drogas. Cuando le preguntaron por sus fuentes de ingresos, afirmó: “Hoy el fuerte mío es la venta de sábanas y acolchados”.

“He hecho plata con los autos. A uno volcado vos le cambiás el culo y el techo nomás porque la trompa no se hace nada”, comentó el rosarino sobre sus negocios en los últimos 25 años. De hecho, reconoció que su “primer delito” fue el robo de vehículos y afirmó: “Siempre fui amante de los fierros, de pibe aprendí. Me gustaron siempre. He ponchado cantidad de Fiat Uno y 147 en el 95 o 97”.

En las declaraciones que dio a conocer a Radio 2 este miércoles, el presunto jefe de una asociación ilícita admitió que conoció a Luis Medina, el empresario asesinado en 2017 al que lo conectan a partir de una causa federal sobre lavado de activos. Sin embargo, explicó que lo contactó para ofrecerle los coches que sustraía. “Mis autos los podés vender tranquilos“, le aseguraba cuando le preguntaban si podía “saltar la bronca”.

Alvarado fue tajante a la hora de despegarse de uno de los delitos que le atribuyen y aseguró: “Vínculos con la droga, no”. Sobre su crecimiento patrimonial, señaló que luego de separarse, su esposa quedó a cargo de las firmas de transporte que había armado. También recibió heredó la quinta del paraje Los Muchachos, donde la Justicia provincial cree que sus secuaces secuestraron y asesinaron al prestamista Lucio Maldonado a fines de 2018.

El ladrón de autos sostiene que su actividad comercial es legal y puede demostrar ingresos procedentes de la compra de “vajilla, calefactores, caloventores, ventiladores” y reproductores de DVD portátiles, entre otros. En ese rubro subrayó que hace una gran diferencia con la ropa de cama. “Puedo llegar a mostrar 6 millones de pesos en fichas de venta. Yo pago 800 o mil pesos las sábanas y las vendo a 3.600 o 4.000. Tengo tres chatas laburando así”, manifestó.




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