El abogado de los detenidos negó que el arma secuestrada estuviera en poder de sus defendidos.


Cuatro días después de la balacera que sembró el pánico sobre Avenida Pellegrini, la Justicia provincial ordenó este lunes mantener bajo prisión preventiva por 15 días a los jóvenes imputados. El fiscal Miguel Moreno señaló al respecto que no hay indicios de una “enemistad previa” con el muchacho herido la semana pasada.

“Como se han dado hechos de ataques armados contra locales comerciales que explotan la noche, no podemos descartar que nos encontremos ante un episodio más”, planteó el funcionario sobre antecedentes similares que abarcan desde Pichincha hasta el mismo estacionamiento de La Fluvial.

El representante del Ministerio Público de la Acusación (MPA) había solicitado mantener tras las rejas a los sospechosos por 90 días. El juez José Luis Suárez consideró en cambio que dos semanas es tiempo suficiente para presentar las pericias balísticas del arma que le secuestraron a uno de ellos luego de chocar en plena huida sobre 27 de Febrero y Paraguay.

Moreno imputó a Alejandro Ordóñez, de 19 años, por tentativa de homicidio agravada por el uso arma de fuego. En el caso de Gastón Aguilera, sindicado como el tirador a bordo de la moto, al muchacho de 24 años también se le atribuyó el delito de portación ilegal de arma de guerra.

El funcionario defendió la calificación legal propuesta y alegó que los detenidos “decidieron disparar para acabar con la vida” de Valentín A., quien aún no pudo declarar en el marco de la causa. “Siete disparos hablan por sí solos. Ellos seleccionaron una persona, no sé por qué motivo”, concluyó.

A su turno, el abogado José Guirado recordó que el menor de los imputados es “habitué de Roma” y sostuvo que ambos niegan “enfáticamente” haber disparado. “¿Quién nos puede decir que esa persona que lo apunta no haya tenido un problema con él y lo acusa? Si las vainas no coinciden, mis defendidos se van en libertad el 4 de junio”, advirtió.

Durante la audiencia en el Centro de Justicia Penal, el letrado refirió que Ordóñez y Aguilera habían ido a cazar carpinchos. “Tenemos testigos del campo donde estuvieron”, adelantó además de negar que el arma secuestrada haya estado en su poder mientras regresaban del predio que pertenece al padre de un amigo en Villa Mugueta.




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