Los peques en la casa obligan a los padres a reinventarse, mantenerse activos y sobre todo creativos.


Juan y Marcia son los papás de José (9), Martín (5) y Guillermina de 8 meses, viven en Río Primero y la cuarentena los hizo reorganizarse y sacar su lado más creativo ante la demanda constante de los niños.

Juan trabaja en un taller mecánico que por el aislamiento debió cerrar, por lo que sus días transcurren en su casa, aprovechando el tiempo para hacer arreglos en el hogar, contaron a Vía Río Primero.

Marcia es pedicura y trabaja de manera independiente, y la cuarentena perjudicó totalmente su actividad.

Con ambos padres disponibles a tiempo completo, la felicidad de los niños es total, pero eso mismo hace que los papás deban contar con su creatividad a pleno para poder hacer frente a tanta demanda, ya que por las edades, también las solicitudes son diferentes.

Una de las ventajas de esta familia es que viven en una casa con un amplio patio, lo que les da la posibilidad a los niños de poder salir a jugar al aire libre, un privilegio.

Marcia es quien se encarga de las compras ya que también cuida a su madre que vive sola y requiere acompañamiento para tomar sus remedios.

En cuanto a la rutina diaria, aseguran que se alteró un poco, permitiéndole a los niños unas horas más de televisión, aunque tratando de que sean programas educativos. Por la tarde se hacen las actividades de la escuela y juntos cocinan algo para la merienda, para luego salir al patio a jugar.

Las noches son de pelis en familia. “Nuestras vidas no cambiaron mucho más allá de lo laboral y de no poder salir a la calle con los niños”, relata Marcia, asegurando que este tiempo es importantísimo para aprovechar y disfrutar a pleno de sus hijos, volviéndose papás de tiempo completo.




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