Rosario Olmedo es una activista ambientalista de Resistencia que forma parte de la organización Defensores del Río Negro y sus Lagunas, y en diálogo con un medio radial dio detalles de la lucha por el cuidado del río Negro y sobre el proyecto de Código de Planeamiento Urbano que propone aplicar la Municipalidad de Resistencia.

“Estamos intentando llevar un registro sistemático del proceso para poder comunicarlo a la comunidad. Esto comienza el 14 de mayo cuando de causalidad nos enteramos que ese mismo día se presentaba en el Domo del Centenario un proyecto del cual no teníamos información”, contó Olmedo.

“De repente, empezamos a leer todo el material necesario y nos empezamos a dar cuenta que el proceso ya venia viciado. Esto se confirmó en instancias teóricamente participativas, pero que terminaron siendo decorativas porque no quedaron registros oficiales, con invitaciones sectorizadas en medio de las restricciones por la pandemia. Uno se pregunta si es la forma y el momento para convocar a un cambio de norma tan significativo”, señaló.

“En esas instancias cuestionamos el proyecto, que se cristalizaron en la audiencia pública realizada hace un mes. Hubo mucha participación porque se difundió por muchos medios, que no eran los oficiales”, indicó. “Tenemos en vigencia un Código de Planeamiento Urbano que se promulga en 1979, que a lo largo de los años tuvo modificatorias parciales. Entonces existe una necesidad de actualizar y revisar, así como unificar todas las modificaciones y en eso estamos de acuerdo”, informó Olmedo.

“Sin embargo, lo que notamos es que no se plantea una modificación de fondo, sino una nueva modificatoria parcial, que implica zonificar, establecer unos polígonos donde se establece qué se puede hacer y qué no en determinadas áreas en materia de infraestructura. Esta normativa no apunta a resolver. Esta propuesta de zonificación del distrito busca plantear todo el territorio como urbanizable, algo que ya estaba mal en el código del 1979, y es algo que cambiaría para peor. Desde 2001 se han permitido cada vez más construcciones reduciendo los espacios de suelo permeable”, sintentizó la activista.

De esta manera, resume que la propuesta del Ejecutivo capitalino “abre muchas puertas”, y no especifica “restricciones”. Entonces, “hay un retiro del Estado en algunas cosas” que se torna “peligroso”. En este marco, detectaron que “abriría las puertas a proyectos inmobiliarios de gran envergadura en el Valle del Río Negro, como si allí no hubiera nada”.