En la tarde de este lunes, en el Bosquecito “Norberto Besaccia”, al lado de la planta potabilizadora “Marcos Medina”, se concretó un acto en donde se oficializó la llegada de los caños del acueducto a Rafaela.

Estuvo encabezado por el gobernador Omar Perotti, el senador nacional Roberto Mirabella, el senador provincial Alcides Calvo y el secretario de Empresas y Servicios Públicos, Carlos Maina. El intendente Luis Castellano no estuvo presente, pero dejó un video para participar.

Inicialmente, Alcides Castagno hizo un repaso de la historia de Rafaela con el agua: desde sus inicios como loteo (con molinos de agua en el centro de la ciudad), pasando por el inicio del agua corriente con Octavio Zóbbolli (obra que demoró 10 años), la campaña “Rafaela tiene sed” que se inició en los 70 y que derivó en el acueducto proveniente de Esperanza hasta llegar a esta obra.

La obra beneficiará a casi 142.000 habitantes: garantiza agua potable de calidad a 10 poblaciones de la provincia, la cual incluye la ampliación de la plata, 5 estaciones de re-bombeo y el tendido de 130 kilómetros de conductos con una inversión de 14.000 mil millones de pesos.

Actualmente, este acueducto abastece a las localidades de Desvío Arijón, Sauce Viejo y Santo Tomé, y a partir de ahora a nuevas localidades como Matilde, San Carlos Norte, Centro y Sud, Santa Clara de Buena Vista, San Mariano, Sa Pereyra, Angélica, Susana y Rafaela.

Luis Castellano: “en Rafaela, siempre mejor es hacer”

El intendente Luis Castellano, no pudo estar presente por temas personales pero envió un mensaje a todos los presentes: “Estamos celebrando los 140 años de la ciudad y está ingresando el acueducto a Rafaela, una obra trascendental, no solo para el presente, sino fundamentalmente para el futuro. Desde y con el corazón quiero agradecer a tantos dirigentes, instituciones y vecinos que han trabajado para que hoy esta obra esté ingresando a la ciudad. Agradecerle fundamentalmente a Omar Perotti que ha decidido que esto tenía que llegar a Rafaela y que ha acelerado la obra para que dentro de poco ya la podamos empezar a disfrutar. Saber, sobre todo, que el agua en calidad y cantidad es salud para tantas y tantas familias rafaelinas. Esta llegada del acueducto muestra una vez más que en Rafaela, siempre, mejor es hacer”.

Carlos Maina: “Pasó de todo para que no pase nada”

El secretario de Empresas y Servicios Públicos, Carlos Maina destacó: “Qué lindo es volver a verlos después de tanto tiempo, y justamente en este lugar que es donde empezó la historia del agua potable. En una de las casetas que está acá es donde estaba una de las cuatro bombas que tiraba el agua hacia el tanque y de ahí se repartía a la ciudad. Después la ciudad fue creciendo, el agua potable se fue haciendo cada vez más corriente y menos potable y hubo que trabajar mucho tiempo para traerla de Esperanza. Lo increíble de la historia es que en los primeros años, la mayor parte del tiempo el acueducto estaba apagado porque al ser tan bajo el consumo, dadas las pocas viviendas que estaban conectadas a la red, es que 5 o 6 horas al día ya se podía abastecer la ciudad. Eso fue al principio de la década del 80. La historia nos dice y allí ya empezamos a participar varios de los que estamos acá, que a finales de los 90 el acueducto ya quedó chico y empezó otro proceso, donde pasó de todo para que no pase nada y hoy es un día muy lindo para acordarse de cosas feas”.

“Cuando comenzamos las empresas cobraban 30 días después de lo que correspondía. Hoy cobran 15 días antes”

“La obra se puso en marcha finalmente en el año 2018. Realmente no fue fácil esta última parte. El primer certificado de obra que me tocó firmar en enero de 2020 tenía muy bajos porcentajes de obra, sobre todo en los tramos 4 y 5. Los 3 primeros tramos tenían un 50 por ciento de avance de obra y lamentablemente el 4 y 5 -de San Mariano a Angélica y de Angélica a Rafaela- estaban paralizados. Si mal no recuerdo, el tramo 4 tenía 0 metros de cañerías colocados de un total de 35 kilómetros. Fue difícil, muy difícil. En enero del año pasado nos pusimos a trabajar, la gente del Ministerio de Economía haciendo lo suyo, retomando relaciones con los fondos que financian las obras. Para que tengan una idea cuando comenzamos las empresas cobraban 30 días después de lo que correspondía, hoy cobran 15 días antes, algo bien se debe haber hecho”; subrayó el funcionario.

“Por mayo o junio comenzamos a tener mejor ritmo de obra a partir de ordenar las relaciones con las empresas contratistas, sobre todo con los 2 últimos tramos, y en diciembre desplegamos velas como para que a esta altura del año estemos a muy pocos metros de terminar”; describió el cuadro de situación con claridad Maina.

Lo que resta por hacer

“En los últimos meses del año restará colocar el equipamiento pesado, bombas, motores que por lo general se fabrican fuera del país. Equipamiento que ya comenzó a llegar y seguirá llegando en noviembre, diciembre y enero. Eso se va a colocar y en marzo o abril vamos a estar empezando con las primeras pruebas. Después vendrá un período que esperemos que sea lo más breve posible que consiste en la confiabilización del sistema. Es un sistema complejo porque tiene un punto de inicio y final como lo es Rafaela pero que tiene varias localidades intermedias con lo cual hay un funcionamiento que va ir mejorando día a día de acuerdo a las necesidades de cada localidad, es como una orquesta que se va afinando y de repente un día, después de algunos errores, la melodía empieza a salir bien. Pero eso será otra historia. Ojalá que sea más temprano que tarde pero será seguramente en el primer semestre del año que viene cuando los rafaelinos abran la canilla y salga por primera vez en su historia agua de rio”.

Omar Perotti: “Los caños se pudieron ver aquí y no en Desvío Arijón”

Omar Perotti cerró el evento referenciando la dimensión de lo que se está dando, con cisternas de más de 130 kilómetros, pero además la extensión de lo que hay que hacer subir el agua, con un desnivel de más de 80 metros, por eso la necesidad de las bombas impulsoras.

“Los caños están aquí. Se han podido ver aquí y no al lado de la planta del desvío Arijón cuando empezaba. Hay una diferencia entre el decir y el hacer, y nosotros nos comprometemos con el hacer. El hacer es lo que cada uno de nosotros aprendió aquí, recibió desde nuestros abuelos y se está transmitiendo de generación en generación. Nos gusta más hacer que hablar”.

“Hay que ser agradecido con todos los que han hecho y han sido parte de cada una de las gestiones, de las manifestaciones, de las reuniones, de las quejas en representación de los vecinos, de expresiones que no podían enojar a nadie. Y el compromiso de ser, fundamentalmente, los que tengamos que llevar adelante esta última etapa, con los cuidados más técnicos y con la certeza de que con esta obra teníamos que recuperar el tiempo perdido y se ha hecho”.

El primer mandatario provincial continuó refiriendo: “Llegó un momento que no alcanzaba con el agua que venía de Esperanza. No se podía extraer mayor cantidad y la ciudad no se detuvo nunca. Siguió creciendo y siguió exigiendo mayores niveles de prestación. Varias situaciones y reclamos que hemos tenido para que esta obra se inicie tuvieron que ver con la salud. Los mismos médicos dentro de sus fundamentos hablaban de las dificultades que generaba el no tener esta prestación plenamente”.

“Fueron cientos de reuniones para conseguir un hilo más de agua, un poquito más de presión y de mantener vivo el tema del acueducto. Son cosas que no se le hacen a gente de trabajo”.

“Como decía Carlos Maina, pasó mucho para que no pasara nada. Creo que todos los rafaelinos son testigos, los medios de prensa fundamentalmente, de todos los anuncios que hubo estos años, de todas las imágenes traídas del inicio de obras, la verdad que son cosas que nos dolían profundamente, porque son cosas que no se le hacen a gente de trabajo, a gente que aporta y a gente que tenía la sana expectativa de que una causa tan noble no podía tener excusas tan infantiles y de tan corto vuelo que rápidamente de caían”.

“Siempre dijimos que teníamos que ser custodios de esta obra. Por eso siempre dijimos que teníamos que ser custodios de esta obra cuando nos tocó ser intendente, cuando la ciudad nos siguió distinguiendo para ocupar otros cargos nunca dejamos de acompañar este reclamo”: aseguró Perotti.

“Yo le dije en su momento a Carlos Maina, que teníamos que terminar esta obra antes de los 2 años. Pero en ese momento no había aparecido la pandemia y él tenía que lidiar con las deudas y poner en rítmo esto. Habíamos viajado a los países arábes, a ratificar nuestro compromiso y nuestro deseo de seguir contando con el financiamiento y con el apoyo, porque sabíamos que era imprescindible para abastecer una parte de todas las que la provincia requiere y podemos decirlo, detrás de traer el agua no está todo lo que se escribe y todo lo que se habla de la salud humana y la calidad de vida, sino que también está la preocupación de toda una región que es productora de alimentos. Y producir alimentos sin cantidad y calidad frente a un mundo cada vez exigente sobre lo que consumimos nos iba a costar mucho explicar nuestro retraso. Esto es una instancia estratégica para la economía y para la vida de toda la región oeste de la provincia”.