Rafaela se quiere posicionar como un polo universitario. Desde hace 25 años, se pasó de solamente tener la UTN y el Instittuto, a tener un Consejo Universitario y más de 60 carreras. Es por ello que desde hace varios años, desde el Municipio se lleva adelante un relevamiento con los chicos que terminan el secundario, para poder determinar si seguirán estudiando, qué carreras y dónde lo harán.

El análisis de la toma de datos correspondientes al 2019 -y el seguimiento de quines lo hicieron en 2018, para ver si sus intenciones finalmente se concretaron- fue presentada este lunes, el Director Ejecutivo del ICEDeL, Diego Peiretti y la Secretaria de Educación, Mariana Andereggen, presentaron a través de un encuentro virtual. Tambén hicieron lo mismo sobre el programa Seguila!.

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Sobre una muestra de 1175 estudiantes que transitaron el último paso del ciclo de formación media en el año 2019, el 81,8 % reveló tener intenciones de continuar con estudios superiores, mientras que el 18,2% restante declaró no tener intención de emprender una carrera universitaria o terciaria.

Un análisis desde la perspectiva de género, muestra que de acuerdo al turno de cursado e introduciendo la variante de género, se observa que en el turno diurno un 93% de las chicas piensan seguir estudiando en el nivel superior, mientras que en el nocturno, sólo el 61% lo asegura. De todas formas, visualizando el total, un 85% de las chicas quieren seguir estudiando, mientras los varones que lo expresan llegan sólo al 77%.

Según la intencionalidad de los estudiantes, entre las carreras más elegidas aparece Ingeniería en Informática/Sistemas/ Computación (4,2%), la Tecnicatura Superior en Turismo (4%) la licenciatura en Administración y Gestión de la Información (3,7%), Medicina (3,5%) y la carrera del Profesorado en Nivel Inicial (3,5%).

Entre los datos mencionados, cabe destacar que el 69,8% de los estudiantes eligen a Rafaela para continuar sus estudios superiores, porcentaje que se incrementó en 6,7 % respecto del 2018. Las principales razones que justifican esta decisión son: motivos de cercanía y comodidad (67,5%), razones económicas (14,2%), y consideraciones personales y familiares (8%). A su vez, un 5,2 % fundamentó su elección por un buen nivel académico.

Un dato importante es que desde 2005, año desde el cual se realizan estos estudios, el 69,8% representa el porcentaje más alto en su medición.

Otro de los datos se refiere a la intención de trabajar y estudiar. El 69,1% manifestó tener intenciones de trabajar mientras transita sus estudios superiores, privilegiando en esta decisión razones económicas (82,1%) y la necesidad de complementar la teoría con la práctica (62,7%).

Entre quienes no continuarán estudiando (18,2%), el 29% manifiesta interés en realizar cursos de capacitación, el 20,6 % prefiere trabajar y el 20,1% necesita trabajar para colaborar con su familia.

Respecto al seguimiento, al realizar la consulta a quienes culminaron sus estudios en 2018, el 58,5% se encuentra estudiando mientras que el 41,5 % no inició estudios superiores. De los consultados, el 43% se encuentra trabajando.

Cabe mencionar que al finalizar sus estudios medios durante 2018, el 82,1% había manifestado intenciones de continuar estudiando.

Finalmente, en el análisis de la evolución histórica, se observa un incremento de los porcentajes, que llega al 58,5%, siendo el más alto desde el 2014.