Fue el decano de los concejales y presidió el Cuerpo Legislativo, a comienzos de siglo. Fue un "rafaelino distinguido". Lideró el PDP durante años.


En la tarde de este miércoles, falleció a los 82 años, Don Luis Peretti. Hizo de la transparencia y el cuidado de las arcas públicas su lema de vida. Alejado desde 2013 de los cargos públicos, se dedicó en sus últimos años plenamente a la familia. Demoprogresista de ley, político de raza, amante del deporte y actor.

Nació un 9 de septiembre de 1937, en Saguier. Después, su familia se fue a Roca y en la infancia, vino a estudiar a Rafaela, a la escuela Mitre. En esa época vivió con sus abuelos, de donde aprendió el piamontés del que hacía gala años después. Terminó la primaria en la escuela 25 de Mayo y después hizo el bachiller.

En el ’59 hizo el servicio militar en el distrito militar 37. Y después conoció a su esposa, Nely Inwinkelried, de casualidad, en Río Ceballos. Construyeron su casa en calle Colón, ya cuando tenía su hijo mayor en el jardín.

Sus hijos están íntimamente vinculados al ciclismo Luis María fue dos veces campeón argentino de 500 metros, en Esperanza y en Córdoba. Y Sergio, fue seleccionado para el Mundial de Ciclismo que se hizo en Buenos Aires. Hoy tienen un famoso negocio de bicicletas, a la vuelta de su casa paterna.

Su padre ya era demoprogresista. Pero su participación activa comenzó allá por los ’60, cuando se elegían candidatos constituyentes. “Había un acto en la Sociedad del Canto de Esperanza. Participaban Horacio Thedy, Martínez Raymonda, Camilo Muniagurria, Mario Mosset Iturraspe. Figuras descollantes del partido. Mi tío me pidió que los llevara a él y a mi padre. Cuando ya estábamos allá, se me sienta cerca alguien a quien conocía del Comité: Juan Carlos Barbieri, que me dice que le preste atención al Secretario de la Juventud de Rosario. Ahí lo conocí a Alberto Natale. Y ahí empezó la política”, recordó Peretti al autor de esta nota, en 2014. Comenzó a participar de las reuniones, fundaron un diario (“El fiscal”, cuyo director era un maestro, abogado, que daba clases en El Pirincho: Mario Verdú). 

En 1973, después de un accidente de tránsito que diezmó al PDP, formó parte del mayor triunfo en Rafaela: la intendencia. Él asumió como concejal. La dictadura lo dejó sin trabajo.

No quiso volver con el regreso de la democracia: estaba muy dedicado al campo. Pero en el ’91, lo fueron a buscar y aceptó. “Hasta ese momento habían sido concejales Armando Borgna, Ricardo Gerbaudo, Lito Negro, Juan Carlos Borio, Edelso Gunzinger y Norma Beltramone. En el ´91, Oscar Ferpozzi era el candidato a Intendente y yo, a concejal, puesto que al que terminé accediendo y lugar en donde estuve hasta 2013 (con una interrupción breve, por una afección cardíaca)”, dijo. Fueron en total 25 años como concejal. “Todo tiene su fin, creo que había cumplido un ciclo, que cumplí con lo que me había pedido el partido. Hoy trato de ayudar desde afuera, lo más que puedo”, comentó hace 6 años.

En diciembre de 2001, en una decisión polémica (único representante del PDP), asume la presidencia del Concejo Municipal. En junio de 2002, debió renunciar por una dolencia cardíaca. “Casi me costó la vida. No era fácil manejar el Concejo en esa época. Tampoco debe serlo ahora, no lo sé”.

La austeridad fue siempre uno de sus puntos principales: en sus inicios insistía en que los ediles no tenían que tener secretarios. De hecho, él careció de uno hasta el ’94 y hacía toda la tarea legislativa por su cuenta.

EL TEATRO

Es la última de sus pasiones. La que lo sigue poniendo en la faz pública, pero ahora, como actor.

“Al piamontés no lo hablaba más. Salvo con Aldo Camusso, en el Concejo. Mi prima, Norma Bruno, me invitó a participar de unas clases de piamontés. Empezamos a leer libros. ¡Cómo se me complicó cuando lo vi escrito!”, se ríe.

Un día, Orlando Pérez Manasero se envalentona con hacer una obra de teatro en piamontés. Hasta la escribe: “La bagna cauda spatara”. “Era íntegramente en piamontés. Había que afinar el léxico. Y ahí nos dimos cuenta de quiénes eran los que lo habían hablado de chico, porque mantenían la fonética de los abuelos. Salió perfecta y todos los años preparamos una. Ahora, estrenamos el 18 de noviembre: ‘La cittá’, también escrita por Pérez Manasero, pero con una diferencia: hay una parte en castellano, para que la gente se vaya interiorizando”.

El 17 de agosto de 2017 fue declarado por el Concejo Municipal como “Rafaelino distinguido”. Recibió el reconocimiento de la política. 


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