Se encuentra en calle 12 de Mayo 560. Recordamos una entrevista de Vía con una voluntaria que lleva 32 años colaborando.


Cáritas “San Pablo” atiende a todas las familias vulnerables y por jurisdicción es la zona Norte de Coronel Rosales. Nació un 26 de Julio de 1982 y se encuentra en calle 12 de Mayo 560, frente a un lateral de la Parroquia. Sus voluntarias de forma desinteresada realizan un trabajo minucioso y silencioso, ayudando a los asistidos con mercadería, ropa, entre otros.

Cáritas San Pablo, Punta Alta

Entre las actividades que llevan a cabo, para poder comprar aquello que no es donado por la comunidad, como pan fresco, elementos de higiene, entre otras cosas, realizan un ropero económico. La organización sobrevive gracias al aporte de fieles, comercios y tantos eslabones que se forma una cadena de solidaridad.

Cáritas San Pablo, Punta Alta

Cáritas San Pablo, Punta Alta

Vía realizó una entrevista en el año 2018, con Viviana Montenegro, que en la actualidad cumple 32 años de voluntariado y se la compartimos a nuestros lectores.

Viviana, “comencé hace 32 años (actualizado) el trabajo voluntario en Cáritas de la parroquia San Pablo. Al empezar tenía tres pequeñas hijas y ellas me acompañaron para poder ayudar a los más vulnerables. Al principio tuve el apoyo de mis esposo y a medida que pasaban los años, nacieron mis otros cinco hijos”.

Un hijo de Viviana colaborando en la Colecta 2020 junto a su madrina Graciela Zalazar

“La tarea del hogar con ayuda de todos se fue sobrellevando, se cuidaban unos a otros, para que yo pueda ir todos los miércoles, viernes y los días necesarios para realizar mi servicio“.

Cada uno de mis hijos fue creciendo y formaron sus familias, pero siempre les voy a estar agradecida porque comprendieron que tengo dos familias, Cáritas es mi familia”.

“La gran mayoría de las veces, no solo se entrega mercadería y ropa, sino todo asistido necesita de un abrazo, una caricia, alguien que los escuche. Yo los respeto mucho a cada uno de los que fueron por años y a los que siguen viniendo. Además a cada voluntaria la siento como una hermana, con defectos y virtudes, pero como una familia”.




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