Fernando Nicolás Franco, de 13 años, recibió ayer en Posadas un tributo cual héroe de película luego de que recibiera el alta médica del hospital Garrahan de Buenos Aires, tras un trasplante de médula ósea que resultó exitoso. Además contrajo Covid-19, de cuya enfermedad también se recuperó.

Él me dijo una vez, lo vio en la tele, ‘cuando me cure del cáncer, también quiero que me busquen los bomberos como a esa nena’”, comentó Margarita a El Territorio. Fue entonces que la abuela no tardó en hacer realidad su sueño. Se lo merecía. Envió una nota al cuartel de bomberos contando la historia de su nieto. La respuesta fue inmediata y positiva.

Quizás todavía no dimensiona lo que representa, pero su lucha es testimonio de fortaleza, de amor, de resiliencia, de fe. Y su abuela, Margarita Aponte (62), en complicidad con la pandilla familiar, los amigos del Bachillerato Humanista, y las autoridades del Club Mitre de donde Nico es jugador, concretó la celebración por la vida.

El adolescente devenido en héroe llegó el viernes pasado a la capital misionera, en avión, tras un año y medio de estar internado en el Garrahan, derivado desde Misiones. Ahora le quedan los controles de rutina, el primero será el 11 de diciembre y tras un semestre de monitoreo el control será anual.

“Felicidad y escalofrío. Esperamos bastante este momento. Tuvo períodos en los que estuvo muy debilitado, tuvo una úlcera en el estómago, las quimio son agresivas siempre le afectaban un órgano. Esto es un milagro”, confesó con los ojos brillosos la madre, Silvana Díaz. El llanto presiona, los recuerdos la invaden pero se impone el momento feliz de tener a su hijo con vida, recuperado del diagnóstico inicial: leucemia linfoblástica aguda.